Cada vez que miro atrás, veo que vale la pena seguir caminando, aunque el camino no sea precisamente de pétalos de rosa y moqueta suave.
Cada vez que te miro a los ojos veo en ti alguien que me enamoró, alguien que me está enamorando y alguien que, espero, me enamorará cada día, cada semana, cada mes y cada año. Porque es mucho tiempo disfrutando y lamentando uno al lado del otro y sería una pena que eso se perdiera.