Soy alguien difícil de manejar. Lo sé.
Pero soy alguien por quien vale la pena profundizar. Vale la pena mirar más allá de lo que se ve. Soy quien te enseña cómo no ser, siendo. E intento que siempre aprendas algo por haber pasado por mi vida, aunque te vayas de ella.
Soy alguien que no busca un final, pero si hay que ponerlo, lo pone. Alguien que no miente con lo que siente, aunque parezca que sí porque cambia de sentir según qué momentos y actos sucedan.
Soy sincera hasta el punto de desagradar, honesta y cambiante. Empática y paciente. Soy solitaria, con mucha necesidad de mí y dependiente de los demás... a veces.
Soy pasional, al principio de conocerme, y tranquila durante el resto del tiempo. Amante del silencio y las compañías que lo acogen como suyo. Soy conflictiva, un poco agresiva y directa. Y no hablo para dañar, pero a veces daño y me olvido de pedir disculpas.
Y hablando de olvidar, soy alguien que casi nunca recuerda los momentos vividos, sean importantes o no, y no por ello quiero menos a la persona con la que los vivo. Y soy capaz de tratar de acordarme a través de los pequeños detalles.
Soy desapegada, pasota, sensible y no a la vez. Con tendencia a dejar vistos en el WhatsApp sin darme cuenta. Con palabras para casi todo(s).
Soy alguien a quien valoran cuando ya no está, aunque siempre estoy. Soy alguien a quien volver cuando no se sabe muy bien dónde se está. Porque siempre estoy.
Y rompo corazones, mil veces y en millones de cachitos. Hago daño, molesto, incito a comportarse mal conmigo. Pero soy yo, y nunca podrás dudar sobre que no lo sea.
Soy única, y no todo el mundo podrá darse cuenta. Y está bien así.