Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...
Visitas
domingo, 9 de octubre de 2011
Cuando hay demasiado punto final.
Y sigo con mi jodido problema de estar enamorada de alguien a quien no he visto nunca, alguien que no me pertenece, alguien que probablemente nunca quiera estar conmigo. Pero diga lo que diga, sigo enamorada. Y es algo que no puedo evitar. Cuando escuchaba su voz por teléfono se me aceleraba el corazón, y cuando me decía "te quiero" conseguía frenarme en seco. Y de pronto, cuando mejor estaba todo, algo cambia. Ya no es nada. Ya quedó vacío ese hueco que yo ocupaba. Aun así, cada vez que veo su foto recuerdo su voz, imagino sus manos al piano y mis manos en su pelo. Pero ¿y qué? Como si esto importara. Como si algo fuese a cambiar después de decir esto. Cuando algo se acaba, se acabó. Y a veces no queda sitio para debatir nada.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario