Y ahora es cuando me estoy dando cuenta de lo que de verdad importa, de lo que antes no he tenido en cuenta y que hoy no dejo de pensar. Es un poco triste a la vez que realista que personas que te prometieron no irse nunca de tu lado te dejen sola en tu peor momento. La parte buena de eso es que hay personas que llegan en tu peor momento y que se deciden a ayudarte, sea como sea. Entonces te das cuenta de que no importa el tiempo que hayas pasado con una persona, si no lo que esa persona te haya demostrado y viceversa. Estoy bastante enfadada conmigo misma porque no soy capaz de dar lo que recibo en medidas lo más cercanas posibles, y pido disculpas por ello.
También he empezado a valorar un poco más las cosas importantes y dejar a un lado las cosas innecesarias. Elijo bien la compañía que mejor me hace sentir y los que menos discusiones importantes que me puedan afectar me provoquen. Me doy cuenta de los que en realidad se preocupan por mi y no solamente están para que les haga compañía. Algunos se compadecen y otros padecen conmigo, sea como sea yo siempre estaré encantada y me gustará corresponder ese tipo de cosas, aunque no me vea capacitada.
Poco a poco me estoy dando cuenta de que me estoy haciendo mayor, de que empiezan a venirme preocupaciones y cosas que antes no tenía que pensar, y eso en cierto modo se podría decir que me "asusta". No estoy o siento que no estoy preparada para separarme de algunas comodidades como tener la comida hecha cuando llego de clase y que cuando diga "¿Papá, me das dinero?" me entreguen cinco euros. Y plantearme la vida a los 17, y no tener muy claro lo que realmente quiero hacer es un poco difícil. Pero sé que con ayuda y con fuerza de voluntad, voy a ser capaz de esto y de más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario