Como el tiempo pasa y el polvo nos cubre, como perdemos el amor que quiere encontrarnos mientras nosotros buscamos al amor que rehuye, como nos dejamos llevar por las horas, esas mismas que nosotros pensamos en matar los domingos de resaca.
Como quedan vacías camas, llenas almohadas de sonrisas y de lágrimas, de noches en vela y noches de plácido sueño.
Como no nos damos cuenta de que no somos más que lo que nos enseñan, como queremos cambiar sin que nos cambien, dominar el tiempo y el espacio
a nuestro antojo, sin querer ver que no somos más de una milésima parte de lo que el universo es.
Como pensamos que todos somos de las mismas condiciones, con los mismos pensamientos y las mismas costumbres, con los mismos gustos y encantos.
Como nos cuesta aceptar la realidad en ciertas ocasiones, en casos puntuales tales como la pérdida o fallecimiento de una amistad o pariente, un fracaso escolar o personal, de trabajo o de tu propia vida.
Como la ambición nos domina sin quererlo, como adoramos no amar y ser amados...
Como morimos cada día intentando autoconvencernos de que vivimos la vida día a día desde el primer segundo, jurándonos cambiar cada jodido domingo...
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