Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

Visitas

sábado, 9 de febrero de 2013

Relojes.

Mirar el reloj. Suspirar...
Vaya, ha pasado tanto tiempo que ya apenas me reconozco en el espejo. No soy ya quien era hace unos 3 años, claro, ¿cómo voy a ser la misma? Han pasado tantas cosas que ni siquiera yo misma tengo la capacidad suficiente para reconocer tantos hechos.

Ahora no sé si es bueno o malo, sé que aquí estoy y que va a ser difícil volver a conseguir algo que ya negué en un pasado.
No me preocupa ni lo más mínimo cualquier cosa que me pueda afectar pese a que me afecte.
Volver a mirar el reloj. Vaya, me duele la cabeza.
¿Cuánto llevo aquí? ¿Cuánto tiempo he estado en esta burbuja? Se está tan cómodo... Pero necesito un poco de aire. ¿Seguirá aquí esta dichosa burbuja cuando yo vuelva? Es mi mayor miedo, quizá el único miedo que tengo. No me gustaría nada que mi burbuja desapareciera por un poco de aire, tampoco quisiera estallarla por no querer salir.
Ahora es cuando replanteo si realmente debería tirar el reloj.





Llevo mucho tiempo dejándome llevar por mis impulsos, pero ahora ha llegado el momento de ser consciente de que tengo que parar, pensar y escoger la opción correcta. Pese a que quizá no es el método que prefiero para hacer las cosas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario