Todo llega, sólo hay que tener la paciencia necesaria para aguardar su presencia. En todas las vidas hay algún aspecto que no siempre ha tenido la misma relevancia que las demás cosas. Algunos aprenden a cocinar de chiquitos y cuando son mayores ya no tienen tanta dificultad para cocinar, en cambio otros aprenden a leer enseguida y no tienen ni idea de cocina. Somos negados por naturaleza a hacer aquello que nuestro cerebro lo considera desconocido, algo que no hemos tenido en toda nuestra vida y que nos llega en cierta época de ésta. Nuestra naturaleza ante estos cambios es asustarnos.
Tendemos a tener miedo a lo desconocido y muchas veces nuestros impulsos superan nuestros pensamientos y hacemos antes lo que no teníamos pensado hacer que lo que sabemos que en realidad debemos hacer: ajustarnos al cambio. Hay quienes ajustan su vida al cambio y quienes ajustan el cambio a su vida. Yo, mediante la experiencia y las ganas de aprender y conocer cosas nuevas en mi vida, he aprendido que hay que esperar a que ambos se moldeen con el tiempo, es decir, no ajustar nada. Hay que esperar a que el tiempo (sí, el tiempo, ese gran curandero) lo ponga todo en su lugar. Porque en la vida todo tiene un sitio, un tiempo y una duración. No siempre tiene por qué estar ahí, aunque si es cierto que puede estar toda la vida sin ser desarrollado siquiera. Como bien dicen, sólo utilizamos el 10% de nuestra capacidad, y posiblemente eso sea porque, o bien somos demasiado vagos como para esforzarnos en utilizar algo más que ese 10%, o es que nadie nos ha enseñado a desarrollar el resto de capacidades y no sabemos ni cómo encontrarlas, ni cómo comenzar a utilizarlo. También puede dar lugar a crear una sociedad demasiado inteligente. Y a la sociedad esto no le gusta.
Por parte de los gobiernos, si la gente pobre fuera inteligente, ellos quedarían completamente sustituidos, y el poder por naturaleza requiere ignorancia en su máxima expresión y en todos los aspectos.
Por parte de los que "nos enseñan", quedarían restringidos de ese poder de enseñanza que hasta ahora les ha estado dando de comer, ya que ninguno de nosotros necesitaría esa enseñanza.
Por la parte consumista y capitalista, no seríamos un pueblo que consuma productos y servicios ofrecidos por terceros, sino que tendríamos la capacidad de crear y producir por nuestros propios medios y seguramente de una manera más sencilla y barata que la que nos ofrecen.
En conclusión, no pido que todo el mundo quiera desarrollar ese 90% de capacidad que no desarrollamos, lo que sí pido es que se piensen dos veces las cosas antes de hacerlas, y que no acepten cambios sin más, sino que analicen situaciones y analicen de donde proceden, antes de permitir que les hagan un lavado de cerebro casi automático como, inconscientemente, está pasando hoy día con tanta TV e "información" manipulada.
Lo que quiero no es un cambio, lo que quiero es una forma de vida que no dependa del dinero ni del poder.
No hay comentarios:
Publicar un comentario