Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

Visitas

miércoles, 5 de junio de 2013

Autoculpa, supongo.

Esa necesidad irrevocable de escribir cuando fallas, cuando algo falla o cuando cometes el descuido de, como no hay otra, cometer un error. Todo se activa con un clic como cualquier interruptor, algo que hace que empiece a funcionar, una palanca, un soplido, una palabra, una canción... Todo funciona por el mismo mecanismo. Lo que vivimos no es más que lo que guardamos para el recuerdo y la experiencia, y cuando recuerdas cosas que pudieron ser malas pero aprendiste a mirarlas por el lado bueno sonríes, hasta que vuelve a producirse una situación así y... no termina igual.