Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

Visitas

jueves, 17 de marzo de 2016

He perdido.

También te escribo a ti, porque sé que te debo mil disculpas. Disculpas que nunca he sabido pronunciar, que nunca me he atrevido y de las que, en cierto modo, nunca he sido del todo consciente.