También te
escribo a ti, porque sé que te debo mil disculpas.
Disculpas que nunca he sabido pronunciar, que nunca me he atrevido y de las que,
en cierto modo, nunca he sido del todo consciente.
Te pido perdón por todo el
daño y dolor que te he provocado, a veces queriendo, a veces sin querer. Debió
ser duro en su día soportar todo lo que yo te decía, todo lo que yo te hacía y
las veces que dejé entrever que para mí lo nuestro estaba acabado. Ambos
hicimos cosas mal, cada uno las interpretó y las desarrolló con una actitud
diferente, y yo no di nunca mi brazo a torcer. Te di la razón como a los
tontos, dejando que ganaras para después desaparecer. Y me doy cuenta ahora.
La verdad es
que no estoy bien. Llevo tiempo sin estarlo y me cuesta mucho volver a
arrancar. Lo he dejado todo a un lado, y me dedico a pasar el tiempo como
puedo, a veces por ahí, otras viendo series y otras jugando a videojuegos o
durmiendo. Me he convertido más aún en lo que tú más odiabas, y eso sólo hace
que me reafirme en mi idea de que soy idiota por todo lo que pasó y todo lo que
está pasando.
Quise vivir
muy rápido y así de rápido me he dado de bruces. Tú me lo advertiste, me
dijiste que me quedaría muy sola porque es lo que me gano, es lo que yo misma
me voy buscando con lo que digo y hago. No te falta ni un poco de razón. Pero
lo que más me ha herido, es el hecho de que haya terminado tan mal una relación
que para mí ha sido tan intensa, y que nació de una amistad como nunca he
tenido. Eras mi mejor amigo ante todo, y en realidad ojalá lo siguieras siendo.
Es la parte que más me duele, la de no poder contar contigo ni que tú quieras
contar conmigo. Pensaba que se haría más fácil con el tiempo, y qué va. Sólo
duele cada vez más, porque sé que según va pasando el tiempo es muchísimo más
difícil que haya una remota posibilidad de que volvamos a ser los amigos que
fuimos una vez.
No te echo
de menos de una manera romántica, ni con intención de nada de ese estilo, sino que
esperaba que aquello de “por encima de todo soy tu amigo” fuese real del todo.
Igual me paso de ingenua.
Me gustaría
volver a contactar contigo de buenas alguna vez, aunque la última vez que
hablamos no fue para nada amable y tranquila. Supongo que son consecuencias de
una mala praxis. Perdón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario