Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

Visitas

jueves, 17 de marzo de 2016

He perdido.

También te escribo a ti, porque sé que te debo mil disculpas. Disculpas que nunca he sabido pronunciar, que nunca me he atrevido y de las que, en cierto modo, nunca he sido del todo consciente.
Te pido perdón por todo el daño y dolor que te he provocado, a veces queriendo, a veces sin querer. Debió ser duro en su día soportar todo lo que yo te decía, todo lo que yo te hacía y las veces que dejé entrever que para mí lo nuestro estaba acabado. Ambos hicimos cosas mal, cada uno las interpretó y las desarrolló con una actitud diferente, y yo no di nunca mi brazo a torcer. Te di la razón como a los tontos, dejando que ganaras para después desaparecer. Y me doy cuenta ahora.
La verdad es que no estoy bien. Llevo tiempo sin estarlo y me cuesta mucho volver a arrancar. Lo he dejado todo a un lado, y me dedico a pasar el tiempo como puedo, a veces por ahí, otras viendo series y otras jugando a videojuegos o durmiendo. Me he convertido más aún en lo que tú más odiabas, y eso sólo hace que me reafirme en mi idea de que soy idiota por todo lo que pasó y todo lo que está pasando.
Quise vivir muy rápido y así de rápido me he dado de bruces. Tú me lo advertiste, me dijiste que me quedaría muy sola porque es lo que me gano, es lo que yo misma me voy buscando con lo que digo y hago. No te falta ni un poco de razón. Pero lo que más me ha herido, es el hecho de que haya terminado tan mal una relación que para mí ha sido tan intensa, y que nació de una amistad como nunca he tenido. Eras mi mejor amigo ante todo, y en realidad ojalá lo siguieras siendo. Es la parte que más me duele, la de no poder contar contigo ni que tú quieras contar conmigo. Pensaba que se haría más fácil con el tiempo, y qué va. Sólo duele cada vez más, porque sé que según va pasando el tiempo es muchísimo más difícil que haya una remota posibilidad de que volvamos a ser los amigos que fuimos una vez.
No te echo de menos de una manera romántica, ni con intención de nada de ese estilo, sino que esperaba que aquello de “por encima de todo soy tu amigo” fuese real del todo. Igual me paso de ingenua.

Me gustaría volver a contactar contigo de buenas alguna vez, aunque la última vez que hablamos no fue para nada amable y tranquila. Supongo que son consecuencias de una mala praxis. Perdón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario