Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

Visitas

jueves, 5 de julio de 2012

Siempre luna llena.

Adrián.


Voy a contar la historia de cómo conocí a una persona muy muy grande, que siempre ha sabido cómo y cuándo decir las cosas, que siempre ha sabido seguir adelante, me ha apoyado en los peores momentos y me ha hecho reír en los mejores.
Nunca podré olvidarme de esta personita que puedo decir que cambió mi vida, me gustaría que la vida le devolviera los favores que él ha hecho inconscientemente a los demás. Hemos pasado malos tragos y muchas risas, y desde luego no se merece en absoluto que nada ni nadie se lo haga pasar mal.
Por lo que le conozco, no ha tenido demasiada suerte en su vida a pesar de habérselo merecido, ha sabido ganarse las cosas con su propio esfuerzo y afrontar nuevas metas muy altas que mucha gente no hubiera sido capaz de alcanzar. Admiro su fuerza y su valentía, me gustaría poder vivir con la alegría con la que él ha vivido.
Con él he aprendido a apreciar lo que tengo y a aspirar a mucho más de lo que quiero, también a apreciar la amistad de las personas que me importan y a valorar el amor de verdad.


Sólo quiero decir que te mereces muchísimo y que eres enorme, y gracias por ser como eres y por haberme querido tal como soy, tanto a mi como a todas las personas que has tenido a tu alrededor.
Te quiero, hermano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario