Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

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sábado, 30 de junio de 2012

Caídas.

Voy a necesitar varios días, quizá semanas, para reponerme como persona y como amiga, ya que parece que estoy perdiendo el control sobre mi y mi subconsciente. Se me están olvidando mis principios y ya no tengo organizados mis fines, ni siquiera sé si quiero estar donde estoy, ni si puedo hacer algo por cambiar éste estado de ánimo.


Se mal interpretan mis palabras y mis actos ya no contienen mensaje, hace tiempo que mis palabras dejaron de sonar y ya nadie supo lo que quería yo decir.
La verdad es que estaba en un punto en el que no le daba importancia a nada y todo era irrelevante para mi. Pero eso tiene un límite y ya ha llegado ese límite. Estoy un poco cansada de no poder creerme nada ni de lo que dicen ni de lo que digo, de las promesas que no se cumplen nunca y nunca se cumplirán, de que los finales se queden en finales y no en anécdotas que contar. Que los rumores sean más fiables que mis palabras propias, que las miradas hablen más que las palabras, y los silencios más que las miradas.


A veces es necesario parar, darte un respiro, coger impulso y salir ahí afuera con una fuerza insuperable que nadie ni nada podrá derribar ni hacerte caer. 

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