Llega un momento en la vida en el que algo que ha estado ahí mucho tiempo, cambia. Se va, desaparece, o simplemente se desplaza en tu lista de cosas muy importantes, casi vitales. Bien, pues ese momento me ha llegado... Sinceramente no tengo ni idea de cómo afrontarlo, ni siquiera sé si quiero que cambie. Pero sé que quiera o no es algo que ya está hecho y es imposible que cambie.
Es casi un dilema cabeza-corazón, como todos, pero esta vez depende más de mi que de otros factores que normalmente influirían. Tengo que decidir algo que quizás cambie el resto de mi vida para siempre, o quizás sólo dure un tiempo determinado que ni yo sabría decir.
La cuestión aquí es: ¿De verdad quiero yo que esa decisión influya en mi o simplemente es un cambio más sin demasiada importancia? Puede que cambie mis mañanas para toda mi vida, o quizás mis noches durante unos meses. Nunca lo sabré si nunca me atrevo a decidir qué hacer, y como ya he dicho es algo que sólo yo puedo hacer.
Y sinceramente me sentiré muy culpable si esa decisión la tomo mal o si no me sale como de verdad yo pensaba que me saldría, pero como es lo que hay y si no apuestas no ganas aunque tampoco pierdas...
En la vida hay que tomar decisiones emocionantes, que arriesguen tu moral llegado a un punto de tu vida. Si tienes una vida estable y sin cambios arriesgados, no es una buena vida a mi parecer. Puedes tener a la familia perfecta, los amigos perfectos y todo perfecto, pero llega un momento en el que te vuelves gris de ser tan perfecto y no tener emoción en tu día a día.
Así que, poco a poco iré cambiando este punto de mi vida que para algunos es tan importantes y para otros tan irrelevantes... Muy a mi pesar hoy en día, todo sea dicho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario