Hace tiempo que estoy luchando conmigo misma y contra mí para saber quién soy y qué quiero. Después de ese tiempo he llegado a la solución de mi posición y mi poder, y con mis escasos recursos mentales he podido aclararme lo que quiero. Después de aclararme lo que quiero me he dirigido triunfante por la alfombra roja hacia el fin que anteriormente me había propuesto. Con tal mala suerte que, a mitad del camino y mientras pronunciaba las primeras palabras de mis deseos, encontré un obstáculo que, al no visualizarlo hizo que me cayera al suelo. Con tal mala suerte que inmediatamente a continuación de dicho obstáculo había un infinito abismo que me llevaba al eterno sufrimiento que hoy vivo.
Me lanzaste una cuerda para salir de dicho abismo tan solo para disfrutar empujándome de nuevo hacia él poco a poco, y ver cómo lentamente caía... aunque no olvidaste pedirme perdón una milésima de segundo antes de tirarme.
"¿Perdón de qué? ¿De que te sientes culpable por, no sólo haberme dejado caer, sino por encargarte tú mismo de hacerme caer en este abismo? ¿De que quieres deshacerte de mi y no encuentras la forma para hacerlo, y ésta te ha parecido la más sutil? No me pidas perdón si, aun arrepintiéndote, no haces nada por solucionarlo...".
Vale que a veces hagamos las cosas sin querer, no nos demos cuenta de lo que tenemos delante y continuemos caminando sin pensar en que eso puede suponer que estemos pisando al que tengamos delante. Pero una cosa es no darte cuenta, y otra hacerlo prácticamente adrede.
Por eso, hoy te pido que antes de hacer nada, tengas tus principios claros y tus fines organizados de forma que no moleste ni influya sobre nadie ni nada. A veces cuesta pero todo es posible si te lo propones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario