Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

Visitas

miércoles, 17 de julio de 2013

Habladurías.

Hay un día, el día 'clave', en el que te replanteas todo lo que tienes en tu vida. Esta semana me ha llegado el día clave. Me ha influido bastante negativamente, por el hecho de pensar en cosas que tengo y que puedo perder. Me ha convertido en una miedica, en una persona que vive por y para mantener lazos estrechos con personas cercanas, en lugar de pensar en vivir la vida simplemente con esas personas. Me sienta fatal imaginarme a cualquiera de esas personas marchándose de mi lado, especialmente imaginármelo a él marchándose, huyendo. Digamos que últimamente no me estoy portando demasiado bien y no me gustaría nada que eso afectara a todo lo que tengo, aunque irremediablemente lo haga.
También hay otros aspectos ajenos a mi vida que hacen que sienta como que todo lo que tengo se empieza a tambalear, como que se derrumba. A mi parecer todo depende de algo que ni siquiera puedo controlar, algo que puede hacerme tanto mal como bien, algo que controla mi situación y me impide sentir esa sensación de control que todos necesitamos alguna vez por mínimo e inexistente que sea.

Necesito sentir que soy dueña de mi propia vida, que no dependo de nadie al igual que no tengo a nadie a mi cargo. Me gustaría poder salir, entrar, estar y dormir cuando a mí me apeteciera, sin tener que preguntar a nadie ni preocuparme por nadie en ningún momento, con la certeza de que las personas a las que quiero están bien y no van a tener ningún problema más grande de lo común. Por si no fuera bastante con lo que tengo, toda esa libertad y todo esa vida de bienestar para mi es casi como algo inalcanzable, desde luego. Cada día que pasa se me va más lejos, lo único que hace es debilitarme cada vez más y me hace sentir estúpida, completamente dependiente y sin ningún tipo de capacidad de decisión ante mis propios problemas personales. Parece como si hubiera otra persona que viviera mi vida por mi y solamente me dejara vivir las consecuencias de lo que no le sale bien. Empiezo a odiar no saber que hacer en ciertas situaciones, y también empiezo a odiar saber qué hacer exactamente pero no poder desarrollarlo por el hecho de tener a alguien a mi cargo o porque dentro de 10 minutos es la hora de comer y hay alguien esperando a que vaya a sentarme a la mesa.

Sé que soy propietaria de mi vida y de mis actos, pero no lo siento así, y eso empieza ya a suponerme un problema que ocupa bastante en mi vida. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario