Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

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martes, 24 de septiembre de 2013

Recuerdos retenidos.

Era jueves noche, al día siguiente había que madrugar. Pero eso no me importó en absoluto. Estaba en Madrid, en una zona que ni siquiera recuerdo, sólo sé que había un montón de gente esperando para ver un concierto y me estaba muriendo de sed, pero tampoco importaba. Miré hacia mi izquierda y durante un instante recorrí aquel garito en el subsuelo tan extraordinario. Todo eran luces que variaban de color e incluso había una zona VIP, separada por pequeños paneles en los que se leía claramente las siglas 'VIP' y a su alrededor lucía todo el resto del panel. También había dos barras en los que una caña de cerveza era como decir "¡QUIERO CAVIAR!".

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Los pasos en falso necesarios.

Nadie puede decir que nunca haya dado un paso en falso y NADIE puede decir que no haya sido necesario.
El día a día y la rutina (o la falta de ella) hacen que todo lo que te rodea varíe, o incluso uno mismo, y es algo que ni se puede evitar, ni es bueno evitarlo. A veces no somos conscientes de lo que estamos viviendo y por tanto, de las cosas que hacemos mal a la vista de los que más queremos y los que más presentes están en nuestra vida. Todos deberíamos pararnos a pensar qué es lo que estamos haciendo y cómo, para que nadie se sienta ofendido (que no es que haya que estar pendiente de todo el mundo siempre, sino de que se cree un aura de buen rollo con los nuestros) y tengamos la fiesta en paz. No todos somos/son capaces de llevar una vida más o menos a la orden del día, hay sentimientos y situaciones que nos hacen perder el control y lo damos todo por algo que no sabemos cómo va a ser... también es algo que tiene que pasar, es una de las pocas cosas que dan emoción a la vida.