Si quieres escribo sobre lo mucho que te quiero. Sobre lo que te echaría de menos si llegas a irte algún día. Si quieres te hablo de mis miedos, de mi inseguridad porque soy poca cosa, porque no doy lo que debería o porque no te hago sentirte en el cielo cuando deberías sentirlo. Si quieres, aunque esté enfadada, me calmo y sigo contándote lo mal que me sentiría si sé que te vas porque piensas que yo no te quiero, o que no quiero seguir con esta relación.
Teniendo en cuenta que gracias a ti estoy todo lo bien que podría, y que gracias a ti no he escogido una vida que a saber por qué caminos me llevaría ni qué me haría vivir, me fastidiaría mucho que todo lo que intento hacer bien no me sirviera de nada.
Entiendo que puede ser frustrante para ti pensar que puedo dar más y no lo doy, dando lugar a las dudas de "si ya no me quieres, dímelo". Pero más frustrante es saber que puedo dar más y también saber que no puedo darlo porque mi estado anímico no me lo permite o al menos no lo suficiente como para sentirme segura de querer hacerlo. Quiero que confíes en mi y cada vez siento más que no quieres confiar, que te da miedo, un miedo irracional a perderme. Aún no entiendo como puedes pensar que quiero largarme de aquí sin ti, después de tres intensos años de aprendizaje, de vivencias y experiencias, algunas buenas y otras bastante malas pero siempre a tu lado. No quiero tener que ponerme como me pongo cuando discutimos porque pienso que deberíamos hablar las cosas con más seriedad y constancia, porque si no lo hacemos ya sabemos que vamos a terminar mal, que no vamos a querer hablar de las cosas importantes mientras el otro no lo haga y va a terminar puteándonos el orgullo como casi todas las veces que pasa algo así.
Entiende que me cabreo, pero que en el fondo quiero que seas mi presente y mi futuro hasta mi muerte por lo menos, que quiero que dentro de años seas el padre de mis hijos y quien me regañe por no hacer la cama o recoger la taza del desayuno de la casa donde vivamos. Quiero todo eso contigo y estoy de lo más segura, y no me ha hecho falta nada para darme cuenta de que eres tú a quien quiero, que me encantas en todos tus aspectos hasta en los peores momentos, pero si todo eso pasara, también querría que tú quisieses que yo fuese la madre de tus hijos y la persona con la que pasar el resto de tu vida.
Y ahora tengo que confesarte que aunque siempre me cabreen cosas tontas, la esperanza de que vas a hacer algo que me demuestre que estoy equivocada, que te importo muchísimo y que no quieres irte sigue ahí.
Esto sí que te lo digo con total sinceridad, dejando a un lado lo que piense que vas a hacer y sin escribir desde la frustración y la impotencia, sin cabreos. Me importas y no quiero hacer otra cosa que no sea arreglar de verdad lo que está mal y empezar a construir cosas nuevas. Te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario