"Durante esos cinco días de ingreso en el hospital, Roberto y yo, a pesar de algún que otro momento incómodo, nos convertimos en los mejores amigos. Siempre lo habíamos sido, la única diferencia es que ya no teníamos sexo. y durante esos días hubo momentos en los que pensé que por qué no nos conformábamos con eso, nos llevábamos bien. Él era atento, inteligente, buena persona, divertido, me cuidaba, me llevaba al baño, aguantaba mis cambios de humor, me animaba. Había dejado aparcado su trabajo para estar conmigo. ¿Qué más quería pedirle a una pareja? Pero a la vez, el hecho de haber estado a las puertas de la muerte -vale, puede que no a las mismas puertas, pero convengamos en que si no me hubieran llevado al hospital de urgencia, tal vez ahora no estaría aquí, y si eso no son las puertas de la muerte, al menos es la antesala- me hizo ver que la vida podía ser demasiado corta, demasiado imprevisible como para andar conformándome. Si íbamos a estar aquí un tiempo indefinido, tal vez mucho, pero tal vez poco, mejor intentar exprimirlo al máximo. Nada de conformarse. Es terrible que nos tenga que pasar algo de vida o muerte para darnos cuenta de que cada día es un regalo, y que tal vez mañana no estemos aquí, y que por eso mismo tenemos que intentar vivir de manera intensa."
(Fragmento del libro "No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas", de Laura Norton.)
Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...
Visitas
lunes, 7 de julio de 2014
domingo, 6 de julio de 2014
Desfogue.
Tengo unas ganas increíbles de escribir, pero ni siquiera sé de qué. Estoy como enrabietada, deseando sacar algo que tengo dentro, con ganas de aporrear el teclado como si no hubiera un mañana y de estrujar el boli hasta que me duelan demasiado los dedos. El caso es que no tengo nada que decir, nada que no haya dicho ya, nada que (por suerte o por desgracia) me coma la cabeza. Es mucho tiempo el que llevo sin contar nada nuevo, sin sorprenderme a mi misma haciendo cualquier locura, yendo hacia ninguna parte y no sabiendo ni dónde estoy ni para qué me quedo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)