Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

Visitas

domingo, 6 de julio de 2014

Desfogue.

Tengo unas ganas increíbles de escribir, pero ni siquiera sé de qué. Estoy como enrabietada, deseando sacar algo que tengo dentro, con ganas de aporrear el teclado como si no hubiera un mañana y de estrujar el boli hasta que me duelan demasiado los dedos. El caso es que no tengo nada que decir, nada que no haya dicho ya, nada que (por suerte o por desgracia) me coma la cabeza. Es mucho tiempo el que llevo sin contar nada nuevo, sin sorprenderme a mi misma haciendo cualquier locura, yendo hacia ninguna parte y no sabiendo ni dónde estoy ni para qué me quedo.
Estoy como perdida dentro de otro mundo que yo solita me he formado, con muros enormemente altos y gruesos, que no me deja escuchar nada de lo que hay fuera que tan bien podría venirme de vez en cuando. Soy una estúpida por ello, puede, pero así es como más a gusto me siento, como más cómoda estoy. Y es probable que sea un acto de cobardía, de no querer enfrentarme a lo que hay, de no mirar más allá de todo lo malo que me pienso que hay ahí fuera. Eso está conllevando una serie de pérdidas y/o peligro de pérdidas que no me hacen sentir mal y eso me asusta. No quiero perder a nadie en mi vida pero últimamente me siento tan rara que no me importa quedarme sola. No es algo a lo que tenga miedo como otras personas. Tengo miedo a quedarme sin amor propio, a que mi orgullo desaparezca y a no tener una sola buena razón para seguir con lo que tenga entre manos. No quiero tirar mi vida por la borda, aunque algunxs me dicen que ya lo hago quedándome en casa los domingos, durmiendo 20 horas cuando puedo y comiendo 'poco' para lo que debería comer. La cosa es que yo así siento que estoy viva, así me gusta la vida, disfrutando de esas pequeñas cosas que por suerte son gratis...

Luego tengo otra cuestión... Llevo toda mi vida cambiando la forma de vivir, que si salir y no pisar mi casa en todo el finde, que si pasarme semanas encerrada en mi habitación viendo series, que si salir moderadamente y estudiar de vez en cuando... Ninguna me ha servido todavía para sentirme a gusto, y eso me hace pensar que lo que realmente yo necesito es una vida inquieta, una vida de no parar de cambiar y de buscar la forma de sentirme bien sólo en ese momento. Para otras cosas ya habrá tiempo, todavía no me quiero casar, no quiero dejar de hacer el idiota por la calle con un comportamiento, dirán, 'digno de una cría'. Me siento bien sonriendo porque sí, riéndole los chistes malos a la gente, gritando porque me apetece gritar. 
Y, por ejemplo, ayer me dijeron que por qué no me había arreglado, que debería arreglarme un poquito. Me dí cuenta de que en realidad me había vestido con la ropa más ancha y libre que había encontrado por el armario, las zapatillas que llevaba estaban sucias y medio rotas, y mi pelo sin peinar. Y yo así estaba a gusto, estaba contenta conmigo misma, con mi físico y mi 'look'.

Y aunque luego mi autoestima esté por los suelos, ya habrá momento de llorar. Ya me gané un nombre hace tiempo, no pienso volver a dejar que eso ocurra. Quien se quiera quedar adelante, pero consecuente. Quien no, se puede ir largando ya.

No hay comentarios:

Publicar un comentario