Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

Visitas

lunes, 16 de junio de 2014

Hay que aprender a pedir cuando hace falta.

Con todo este barullo que he formado durante el fin de semana me he dado cuenta de que en realidad me gusta mucho descubrir cosas nuevas sobre mí y sobre las personas que conviven o pasan mucho tiempo conmigo.
He descubierto que tengo límites, límites que desconocía e incluso creía no tener. He descubierto que en realidad la gente a la que quiero me importa más de lo que pensaba y que realmente hay veces que necesito un abrazo como si de agua se tratara estando en un desierto.
Al igual que he aprendido a diferenciar cuándo debo decidir y cuando es peligroso para mi, o para la otra parte de la decisión. Me cuesta mucho darme cuenta de todas estas cosas y, como siempre, no me doy cuenta hasta que no estoy del todo mal, que ya estoy rozando el suelo del abismo, hasta que no me doy cuenta de que soy la última mierda del planeta y pienso que como siga así no me va a querer ni mi propia madre.
Luego me sorprenden con cosas como mi hermano levantándome para decirme que tengo el desayuno, preparado por él, en la mesa... Y esas 'sorpresas' me encantan.
Me gustaría aprender a aprovechar completamente todo mi tiempo en todo lo que quiero, y aprender también a compaginar los momentos en los que me gusta estar sola con los momentos en los que los demás seres queridos de mi vida quieren estar conmigo. Por ejemplo, me gusta quedarme en la cama por la tarde después de comer, pero tengo que ser consciente de que hay otras cosas que puedo hacer, que me gustan, y que además puedo compartir con otras personas. También tengo que decir que me gusta mucho levantarme sola y poner la música a tope, o por lo menos dedicarle 10 minutos a poder hacer eso. Si diese la casualidad de que la persona que está conmigo en ese momento también le gusta que haga eso o simplemente no le molesta que lo haga entonces no problemo, me gusta compartir esas coas si no son de mal gusto para los demás.
A veces soy muy maleducada y hago las cosas como a mi me da la gana pudiendo hacerlas a gusta de más de un@, pero me gusta tanto hacer las cosas mal siendo consciente... Es otra de mis taras.
Lo que tengo claro es que no tengo que esperar nada de nadie porque sé que no me lo van a dar, sino que tengo que dejar claro lo que quiero, cuando lo quiero y con quién, para saber si me apetece hacerlo o no, así evito sentirme incómoda haciendo algo que no sé si me gusta o me molesta.

Ahora bien, como siempre y como viene siendo habitual cuando escribo este tipo de cosas, no me voy a acordar de nada dentro de 20 minutos, será como si nada hubiera pasado y yo seguiré como si tal cosa, y si me pongo ahora a revisar todo lo que he puesto, probablemente sería otro texto que no sale más allá de un borrador.

Besis.

No hay comentarios:

Publicar un comentario