Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

Visitas

jueves, 7 de agosto de 2014

No me juzgues por las maneras.

No sé para qué coño me molesto en escribirte nada si no me sirve de una puta mierda.
Estoy hasta las narices de discutir cada 2 o 3 días por tonterías que al final acaban haciéndonos más daño del que pensamos, y no debería ser así.

Así que digo basta, no sé si tú también o no, porque no aguanto estar así. Prefiero alejarme y esperar a que se pase todo para volver a intentar saber de ti a intentar arreglar algo que al parecer lleva muchos meses roto.
Te había escrito una carta, una carta que a mí me parecía de amor, pero llegados a este punto ya no lo tengo tan claro. Una carta en la que se supone que sé lo que te quiero decir. Pero está rota. Porque no soy perfecta y tú tampoco, solo hay que estar dispuestos a permitir y soportar ciertas cosas que sabemos que no van a cambiar del otro.

Pero ya no.

Ya no estoy. Ya no estás. Porque no queremos. Porque no quiero. No voy a dejar que una persona como eres tú se pase la vida aguantando cosas que no quiere aguantar. Por mil veces que te lo pregunte y mil veces me digas que estás dispuesto a aguantar, sé que no es así. Sé que te quemas muy rápido, y sé también que yo hace mucho tiempo que deje de saber calmarte. Ahora soy otra, no sé si mejor, peor o sólo distinta, pero soy otra. No voy a seguir discutiendo, y aunque me duela más que cualquier otra cosa en el alma o donde se suponga que hace daño, me largo. Porque tú no te vas, y estás empeñado en echarme a mi para no tener que irte tú. Y no sé si es por orgullo o qué, pero has ganado. Ya tienes lo que estás pidiendo, ya estás solo, ya eres jodidamente libre. Ale, disfruta tu nueva vida de "libertad" y procura no preocuparte mucho por mi, porque al parecer eso es lo que nos lleva otra vez al principio. Suerte en la vida, querido, espero que no te dure mucho la pena, si es que la tienes, porque me haya marchado. 
Ahora ya puedes quedarte hasta la hora que te de la gana en la calle sin tener que pensar en que si me quieres ver tienes que venir a mí. Ya puedes irte con quien te plazca y cuando te plazca. Y no vuelvas diciendo que con quien quieres estar es conmigo porque ya no. Ya no quieres estar conmigo, quieres estar con la que era yo antes. Si lo quieres entender, bien, sino, pues lo dicho... Que te vaya de maravilla y yo ya me las apañaré, sin presiones.




A la mierda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario