Nunca había experimentado la sensación de haber convivido con una persona completamente desconocida que pretendía ponerse una máscara de mejor amigx, o al menos de colega, y sin embargo tiempo después se ha desmantelado la situación al completo y a lo grande.
Parece mentira que al final más de una persona haya tragado con situaciones y palabras innecesarias, que a día de hoy vamos demostrando poquito a poco lo escasamente reales que fueron y son.
Vuelvo a encontrarme con una máscara, con una imagen, con una y mil caras que pretenden darse a ver sin dejarse conocer, para autoproteger una parte de sí que hoy dudo que exista. Por mucho que nos metamos bajo la sábana y pensemos que no, sigue siendo rompible por casi cualquier fuerza. De todas maneras, pienso que esa fuerza llegó hace tiempo y no ha hecho otra cosa sino esperar al momento de máxima seguridad para demostrar todo lo que es capaz de hacer si se lo propone. Porque cuando más confiadxs estamos de que somos inmunes a todo, es cuando la vida decide ponernos en alerta de las peores formas posibles. Aunque, por suerte para esa máscara de mil caras, no esté siendo por ahora de la peor forma posible. Y por ello tengo que reconocer que estoy alegre, por dos cosas: Aún queda esperanza de que no haga falta que las cosas vayan a peor para 'salvar' la situación, por un lado; en caso de que esto primero no llegue a funcionar y se pierda la esperanza (aun siendo lo último que debería perderse), me puedo divertir viendo cómo una persona/máscara, que no ha hecho más que ganarse todo lo malo que le pueda venir, se tiene que tragar todas sus palabras y darse la vuelta para cerrar la puerta por fuera, fuera de nuestras vidas, por el otro lado.
La verdad es que actualmente lo que más me preocupa es sentir esta impotencia de saber que una persona a la que (reconozcámoslo) he querido mucho necesita ayuda médica y no saber cómo hacer que entre en razón y acuda a ella, dejando que se aísle y siga haciendo daño (quizá) sin pretenderlo (o eso me gustaría a mí). Pero finalmente cada uno decide su camino aunque después todo vaya a llevar al mismo sitio -estoy convencida de que va a llegar al mismo sitio haga lo que haga-, y nadie ni nada puede o quiere hacer cambiar de opinión a alguien de este calibre. Para mí es como un arma peligrosa que tratará de hacerte daño, que seas consciente de que te hace daño y sin embargo que buscará que aceptes ese daño como parte de "lo que te toca vivir".
Me alegro mucho de ser consciente de la situación y de haber actuado como actué, aunque se me quedan palabras en el tintero como siempre y conservaré rabia dentro de mi durante un incalculable periodo de tiempo. Pero no me importa, porque sé que si quiero hacer cualquier cosa como consecuencia, tengo el suficiente apoyo detrás de mí como para dejarme caer sin dudar de que me van a sujetar con mucha, mucha fuerza. A pesar de todo.
Ahora, sólo queda esperar a ver qué sucede con todo esto, yo he hecho todo lo que he sentido que debía hacer desde el respeto y bajo mi responsabilidad, he logrado estabilizar mi rabia procurando que no salga muy a menudo y siendo consecuente con todas y cada una de mis palabras, aunque la situación no es precisamente la más tranquila ni relajada, he sido capaz de retener todo lo que se me ha movido dentro tras una fase así. Confío en que todo llega, y a una máscara así no puede tardar mucho en llegarle lo que "le toca vivir".
Buenas noches desde un teclado que fluye, aunque eso signifique que algo no va bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario