Recuerdo cuando escribía mucho, soltaba las palabras en el papel como si no me costara trabajo soltar la tinta del boli en el folio. Hablaba sobre mi vida, sobre mis frustraciones, mis objetivos, mis trabas y problemas. Me movía por el teclado como si fuera una parte de mí, sin pensar, sólo dejando fluir todo lo que saliera de mí en ese instante.
Considero que mi error estuvo en dejar que personas entraran a mi lado más íntimo, el que hasta entonces sólo yo conocía. No creo que deba volver a enseñar más que lo visible, la razón o razones de mis ojeras y mi insomnio. Por otra parte, me alegro de haberlo hecho así, porque por lo menos me ayuda ahora a entender por qué estoy frustrada por escribir basura.
Sinceramente a veces pienso que la personita creativa y desvergonzada que había dentro de mí cuando escribía antes ha muerto un poquito, que ha dejado de funcionar porque pienso que todo lo que escribo puede tener unas consecuencias no agradables para nadie, y me cohíbo de escribir tanto público como privado todo lo que pueda sentir o pensar sobre mi o sobre mi vida en general. Me da miedo que alguien me malinterprete y sea peor el remedio que la enfermedad.
Supongo que todo se repone más con tiempo que con utensilios, técnicas y mejoras. Así que sólo queda seguir intentándolo, aunque no me salga nada del alma más que frustración creativa o insultos hacia mí misma... Supongo que no puedo rendirme tan rápido, ni tan fácil.
He sido una chica luchadora, rencorosa, orgullosa... he intentado por todos mis medios dar todo lo posible de mí, aunque haya fracasado. Ahora no me quedan ganas de dar más, porque empiezo a pensar que me hace más falta a mí que a cualquier otra persona a la que se lo pueda dar en algún caso.
No se trata de egoísmo... No es egoísta querer ser feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario