Tengo una sonrisa, grande y fuerte, que mantengo cada vez que alguien mira. Me gusta llamarla la sonrisa de la rendición.
Dudo que algo de lo que pueda hacer a partir de el día de hoy y después de todo me vaya a servir de algo, así que he decidido rendirme a la vida, dejarme a lo que pueda venir sin intentar ni buscar nada nuevo.
Estoy derrotada, no quiero seguir esforzándome ni por mi ni por nadie, quiero acabar cuanto antes con todo esto y dejar de pensar en todo lo que pasó y todo lo que está por pasar. Empiezo a asumir que el karma está llegando, y me va a pegar una gran bofetada.
A veces no entiendo cómo he sido capaz de llegar hasta donde estoy, hoy me siento como si estuviera de resaca de una fuerte borrachera de muchísimo tiempo de la que no me acuerdo de nada, solo que ésto no se pasa mejor ni con agua ni con ibuprofeno, ni con las dos. Estoy muy aturdida y me va a costar muchísimo más de lo que pensaba salir de ésta.
Ahora es el momento en el que siento que me he quedado sola con esto y que no me puedo fiar de nadie por muy buena apariencia que traiga y muchas intenciones que tenga de ayudarme, porque si confío en alguien que no sea yo, voy a dejarme llevar por esa persona hasta punto de no retorno. No quiero volver a perderme después de todo...
Pese a todo esto, seguramente cuando me pregunten voy a seguir diciendo que estoy bien, que todo está bien y que solamente ando agobiada por una cosita que se acaba en breves. Esperemos que esto no dure mucho y mi argumento no deje de ser verdad, porque entonces la primera persona que se va a preocupar por ello soy yo.
Además, últimamente veo que hay gente bastante peor que yo, que necesita mucho más cariño y afecto que yo y que hay cosas en la vida más importantes que un simple bajón que seguro que se pasará en poco tiempo, así que voy a dejar de hacer el imbécil...
Au revoir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario