Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

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domingo, 23 de octubre de 2016

Hasta otra.

Empiezo a estar un poco cansada de los formalismos convencionales y los comportamientos absurdos que algunas personas mantienen porque "es lo correcto" -a la vista de los demás, supuestamente- y no porque quieran ellxs.

Me estoy cansando de jugar a ese juego cuando realmente yo no soy así. No me gusta estar en presencia de alguien que sea tan pedante que no soporta que alguien haga una broma. No me gusta estar en presencia de alguien que me mire con ojos ávidos y envidiosos, pero sólo de reojo para que no me ofenda. No me gusta estar en presencia de alguien que sé que sólo busca -o buscaba cuando le daban poder- el daño ajeno para su propio bien.

Creo que he aprendido suficiente en lo que llevo de vida como para quitar a esas personas de mi vida y mi compañía. Y lo más increíble es que con lo que he aprendido también me ha dado para escoger mejor a la gente que me rodea. Hasta ahora me he rodeado de quien estaba cerca, hasta que cambié la cercanía por la aportación. Ahora sólo quiero gente que aporte, que le dé algún sentido a mi vida en algún ámbito. Que hablar con esa persona signifique aprender y enseñar, no sólo escuchar.

Y la gente que sólo ha sabido hablar conmigo para eso, para hablar... Deja mucho que desear. Para lxs que he sido saco de lágrimas, de desahogo, o lo que fuere, ya no estoy. No si ellxs no van a estar dispuestxs a hacer lo mismo por mí sin tener que pedirlo. Creo que en eso se basan las relaciones sociales más sólidas, en no tener que pedir las cosas más esenciales.

Pero claro... Para dar con gente que sepa algo tan básico como eso, he tenido que buscar a gente muy afín a mí, con las mismas ganas de aprender y enseñar que yo, con los mismos intereses en las personas y no en lo que tienen o gustan. Se supone que con quien tienes que tratar es con las personas, no con sus posesiones, sus comportamientos o sus gustos. Hacerle más caso a su mente y su forma de ser que a lo que se ve por fuera, para poder entender qué siente, qué piensa o qué quiere. Interesarse por su bienestar en tu presencia, igual que por el tuyo propio.

Así que sí, todas las personas que miran única y exclusivamente por sí mismas, por su aprendizaje, experiencia y ego, sin mirar por lxs demás, sin ganas de enseñar y compartir lo que saben y tienen, sin interés en lo que las demás personas puedan querer, sentir o expresar... Por mí se pueden ir a tomar por culo.

Y no pienso perder ni un sólo segundo de mi tiempo en preguntar, aclarar o intentar arreglar algo que no es que esté roto, es que es inexistente por completo. 
Soy buena, pero no tonta. 

Hasta otra.

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