Últimamente estoy tan desconectada de la escritura que me asombro.
Últimamente estoy tan sentimental que me emociono con una sonrisa cualquiera.
Las cosas van encajando poco a poco. Despacito, eso sí, pero van encajando, que es lo que importa.
Me estoy dando el valor que considero que me gano, dando a los demás lo que considero que cada quién se merece, equilibrando la balanza. Intentando mantenerme en el centro, lo voy consiguiendo. Paso a paso voy viendo más nítido lo que será mi futuro, cómo me lo planteo, y sobre todo con quién. Sé qué cosas quiero en mi vida y qué cosas no. Tengo bastante más clara mi idea de vida que hace un escaso año, me parece brutal la evolución que he estado y estoy experimentando.
Ahora me doy cuenta de mucha parte del potencial que tengo, y lo mucho que lo estoy desaprovechando. Empiezo a ser consciente ahora de que todo lo que me ha estado atormentando hasta hoy no tiene sentido, ni ahora ni antes. Que todas las pelis adolescentes que me montaba no era más que un entretenimiento normal de la edad. También me doy cuenta de lo bien que me sienta estar con gente que se acerca un poco más a lo que realmente soy, en lugar de gente que me ayuda a no quedarme en casa aburrida las tardes de los findes.
Esto de poder hablar con personas que me entienden, que son afines a mí y que buscan más o menos lo mismo que yo, al menos algo compatible, es completamente genial.
Lo que dicen de que el tiempo pone a cada unx en su lugar es muy cierto, y aunque a veces he estado muy perdida, he querido meterme en la cama y no volver a salir, y cosas así... Ahora no sabría estar ni media semana en casa sin ver a las personas que me hacen más fácil la vida, o sin hacer las cosas que más me gustan y me llenan de verdad.
Y por fin voy entendiendo por qué me ha ido resultando complicado hacer lo que yo quiero, y voy lidiando con esos pequeñísimos obstáculos que me impedían estar a gusto con lo que hacía.
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