Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

Visitas

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Y... ¡sorpresa!

Escribo esto en medio de un ataque de ansiedad, que ha comenzado mientras intentaba dormir. Me tiemblan las extremidades y me palpita bastante fuerte el corazón, estoy hiperventilando y me empiezo a marear. Y lo escribo (sin gafas y todo) porque nunca me había pasado con la posibilidad de escribirlo mientras me pasa.


Estoy bastante jodida por varias cosas que no deberían preocuparme: pronto empiezo la rutina, me va bastante bien en general y todo va viento en popa con las cosas que me importan. Empiezo a formar un poco lo que veía hace unos años como "mi vida propia", al margen de todo lo que he vivido hasta ahora. Sin embargo, estoy en pleno ataque de ansiedad.
Estoy jodida porque me da la sensación de que esto va a partir en breve. Como que no me corresponde estar así. Sé que siempre escribo mierdas negativas, pero qué le hago si me inspiro siempre con las cosas malas que me provocan ansiedad. Casi me tranquiliza escuchar cómo tecleo en el ordenador. Como si fuera una terapia personal.
Normalmente estas cosas no las escribo tanto en público, suelo escribirlo a mano y para mí, pero creo que me tiemblan tanto las manos que no sería capaz de coger un bolígrafo.

De verdad, necesito creerme todo lo que me está pasando últimamente. Es que no me creo nada. Ni que mi hermano esté creciendo, ni que mis padres se estén haciendo mayores a pasos agigantados, ni que yo esté avanzando tanto en mi vida. Y tengo que seguir avanzando, estoy en un punto de no retorno para bien o para mal. Estoy jodida. No me considero preparada para seguir con mi camino sola tan pronto. 
Es cierto que últimamente para lo que socializo... mejor seguir sola, pero en cierto modo me siento bien sabiendo que no socializo con la gente con la que vivo, pero que vivo con gente que lleva conmigo desde que nací. Realmente no sé que voy a encontrarme fuera cuando me vaya, cuando me toque seguir realmente sola. Tampoco me veo (de verdad, muy sinceramente) preparada para mantener un trabajo, una casa, una pareja... Una vida en general. En momentos como éste me siento muy, muy frágil, perdida, sin saber que hacer. Es curioso porque considero que tengo unos objetivos y metas en mi vida, ahora más claros que nunca. Lo que no tengo tan claro es cuándo y cómo quiero conseguir esos objetivos. Tampoco tengo claro que nadie pueda ayudarme a aclarar esto.

Supongo que ahora lo que debo hacer es calmarme, respirar hondo, contar hasta 10 e intentar dormir, que para un puto día que me propongo dormirme antes de las 00h no voy a ser capaz de conciliar el sueño. Aunque eso lleva pasando ya un par de noches, pero yo qué sé.

Perdón por este punto negativo añadido a mi precioso y pesimista blog. Qué sería de él sin mis ofuscaciones y frustraciones más internas.

Respira.

No hay comentarios:

Publicar un comentario