Después de algún tiempo vuelvo a coger el teclado, aunque reconozco que no he dejado de escribir en todo el verano. Tengo ganas de volver a escribir algo y que quizá alguien lo lea.
Estoy en un momento absurdamente bonito y divertido de mi vida. Es un momento en el que tengo la balanza tiritando de tanto subir y bajar. Es un momento que estoy disfrutando en alma y cuerpo, y soy completamente feliz a pesar de todo. Es un momento que compensa todo lo que he vivido durante el último año. Dicen que lo bueno se hace esperar.
Desde que estoy viviendo esto estoy siendo consciente de que realmente a cada cual le llega su momento, y cuando llega sabes inmediatamente lo que debes hacer, de forma exacta. Y sabes que te corresponde vivirlo, que debes aprovecharlo. Me siento tan cómoda...
Me hace feliz sonreír con motivo, sentirme viva aunque me muera de sueño por las esquinas. Me hace feliz salir a la calle y recordar momentos en cada lugar por el que camino, sintiéndome como en casa.
Y aunque ahora no haga otra cosa que pensar en ti, en el amor, y en lo bonito que es lo que me pasa por dentro, sé que esto pasará, y que tú permanecerás a mi lado. Confío en ti como nunca he confiado en nadie, nunca había sentido algo tan fuerte por nadie, una conexión tan firme, tan intensa. Tan bonita. Nunca me faltes, no te vayas de mi vida. Prometo buscarte sin cesar y cuidarte como sea, aunque no pueda tocarte.
Ya sabías que una parte de mi iba a quedarse, iba a querer estar contigo, ya me lo dijiste. Y así ha sido, así debía ser. No podría haber sido de otra forma, ahora no me imagino de otro modo que contigo. Y a ti conmigo, por supuesto, para hacerte sonreír mil veces por segundo. Me alegro tanto de que sea así...
No hay comentarios:
Publicar un comentario