Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

Visitas

lunes, 25 de abril de 2016

Qué ilu.

Me ilusiono demasiado rápido. Y así me va.

He puesto la mente demasiado deprisa en qué podría conseguir antes que en ver qué he conseguido, no sé disfrutar de los momentos que me brindo yo misma porque siempre estoy pensando en qué pasará mañana. Y eso no me favorece en absoluto.

Me hago ilusiones, cosa que no considero mala, por cosas que en realidad sé que nunca van a suceder, cosas que son tan improbables que... bueno, que duele.

Pero sigo. Me levanto, me sacudo el polvo y sigo. Porque soy así de cabezona, porque todavía quiero enamorarme. Quiero que haya un algo que me haga engancharme por mucho tiempo, que me dé la oportunidad de perder la cabeza y que se pueda justificar diciendo "está enamorada". 

Por otro lado, cuando se rompen esas ilusiones, pienso que dónde voy, con pensamientos tan ridículos como querer enamorarme. Como si no supiera de sobra que es horrible el tiempo que pasas colgadx de otra persona sin ser consciente casi, detrás suya para todo y siempre disponible... Cuando se rompen las ilusiones, me enamoro de mi libertad, de mis ganas de vivir por otras cosas. Aunque suele durarme poco.

Hace mucho que no me siento como una niña y me dura algo más de un par de semanas. Quiero encontrar un punto medio donde no tenga que hacer equilibrismo en una cuerda floja, donde mis emociones no corran tanto peligro ni sean tan vulnerables.

Mientras tanto juego a encontrar nuevas emociones, a descubrir otros quehaceres mientras llega el momento. Me creo que soy como siempre he querido y a veces incluso funciona. Es lo bueno que tiene empezar de cero y no tener nada que perder, que te puedes permitir ser como quieras, no habrá nadie que te juzgue por lo que ya conocen... Aunque parece que me preocupa demasiado el qué pensarán, cuando nunca ha sido así. Siempre me he considerado una persona libre y tranquila, sin remordimientos ni rencores.

Habrá que aprender a vivir con ello, no queda otra que acostumbrarse a los vaivenes de mi vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario