Siempre sabes cómo hacerlo, y siempre has sabido. Empezaste irrelevante, y puede que acabes siendo vital. Arriesgas, lo intentas, vives, te desvives por quien lo vale, te valoras y te conoces.
Me equivoqué, y no sé aún si es bueno o malo, pero por mi error voy a compensarlo. Cueste lo que cueste.
Quizá seas un capricho, lo más probable es que no. Me cuidaré de ti, la verdad, por no hacerte daño. Me cuidaré de todas las noches sin dormir, de todas las esperanzas enterradas, de todas las canciones que suenan ya vacías. Me cuidaré de todo lo que me das, para que no me contagie, para que no me invada y me evada, me cuidaré de mi, de mis pensamientos, de ti en mi mente.
No me vale que no te quedes, si cuando estás parece que nunca te has ido. No me vale con tenerte si te tengo. O si me tengo contigo. Ya no sé si mis palabras son mías o ya están dichas.
Y me vuelvo a pillar buscándote en otros, no entiendo cómo en tan poco consigues llegar tanto. Irrelevante, irremplazable, irreversible (espero). Tus manos, tus ojos, tu sonrisa. Lo que valen por ser, simplemente.
Lo que daría por ser, simplemente, igual que tus manos, tus ojos, tu sonrisa. Y ojalá me equivoque de nuevo y te quedes, ojalá decidas que vale la pena perder la cabeza por una cabeza perdida. O casi.
Si tuviera la oportunidad de que hicieras realidad una de mis fantasías, pediría que fueras eterno, aunque ya lo seas. Eres eterno, y lo eterno no se olvida.
Y si alguna vez dudas de tu eternidad, o de ti, intenta imaginarte a través de mis ojos, para que por una vez veas y puedas sentir lo que yo veo y siento cuando te estoy mirando.
Supongo que todos tenemos miedo alguna vez, miedo a sentirnos parte de otra persona, a que otra persona forme parte de unx mismx. Supongo que tengo miedo al cambio, a que algo nuevo se instale en mi vida, una vida diferente hecha rutina poco a poco. Ahí está la magia.
Supongo que es difícil disfrutar el presente cuando miras demasiado hacia delante. Estoy intentando educar a mis emociones para que vayan a mi ritmo, con la esperanza de que pronto se cumpla mi objetivo.
Supongo también que pienso demasiado, que debería pensar menos y actuar más. Ser más yo, más primitiva, más natural. Dejar los ciclos cerrarse antes de volver a empezar
Supongo que pido demasiado si te pido que te quedes. Nunca se me dieron bien las personas, y no sé si lo estoy haciendo bien. Y lo peor es que, por primera vez en bastante tiempo, me importa más de lo que puedas imaginarte.
Supongo que me has calado demasiado rápido, demasiado pronto. Y ahora no hay quien se deshaga del sentimiento de pertenencia, de las ganas de saber más sobre ti, de vivir cosas contigo. Y la ignorancia de que posiblemente algún día acabe todo igual que todo lo que ha ido acabando a mi alrededor.
Supongo que tampoco tengo ganas de averiguar, ni de saber qué puede que me espere detrás de todo. Supongo que lo mejor es que todo siga su curso tal como hasta ahora, sin preguntas, sin juicios, solo vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario