Bueno, "conocido"... He interactuado con mucha gente. Algunas personas han encajado conmigo durante más tiempo que otras, han llegado hasta "checkpoints" de la relación que otras no, etc. Pero sigue siendo mucha gente. Y tampoco me enorgullezco de todas.
Haciendo un repaso, todas las personas que he "conocido" tienen algo en común:
ninguna de ellas ha llegado a conocerme. Tengo un círculo íntimo tan pequeño que empezaba a dudar que cupiera alguien más además de mí misma. Y no debe ofenderse nadie, se podría justificar diciendo que no me dejo conocer demasiado fácil, ni soy tan cercana como para darle oportunidad a la gente que pasa por mi vida.
Sin embargo, tiene que llegar alguien para cambiarlo. Como siempre.
Y tenías que ser tú.
Desde que te he conocido, todo lo que pensaba sobre mí resulta que no era más que fachada, incluso para mí. Y te has quedado con todos los gestos, todas las miradas, sonrisas, caricias, palabras... todo. Todo lo mío lo has hecho tuyo también, poco a poco. Te has metido en ese círculo tan íntimo, hasta el punto que estás casi en el mismo espacio que ocupo yo.
Nadie más que tú podría haber sabido cómo. Siempre, siempre, siempre, sabes cómo hacerlo. Y no te imaginas hasta qué punto me hace feliz.
Tenerte conmigo es como tener a esa pequeña parte de mí que hacía muchos años que no tenía, la que me animaba a ser yo y sacar lo mejor de mí para mí misma, haciendo así que se refleje a la hora de que el resto del mundo me vea. Has hecho de ti un referente sin querer, referente que me está ayudando muchísimo en muy poco tiempo, más que todas las experiencias que he tenido en mi vida con situaciones de no-saber-qué-hacer.
Tenerte conmigo es tener un golpe de suerte, que deja una estela increíble detrás de sí, que espero que me dure muchos, muchísimos años.
Me encanta sentir que si me esfuerzo por ti, no será en vano. Que valoras todas y cada una de las cosas que digo, hago y pienso, que ves que demuestro lo que con palabras no puedo (aunque a veces me cueste bastante). No me he sentido incómoda contigo en ningún momento, absolutamente en ninguno. Ni siquiera cuando se te ha ido la olla y has hecho algo que te dije que no deberías hacer (en serio, gracias por hacerme reír tanto con eso, eres tan increíble hasta sin querer... Y en realidad no me molestó tanto). No sé qué de todo lo que has hecho por mí debería agradecerte primero, quizá empezar por todo lo que has aguantado, siendo muy raro por tu parte aguantar, de mi pasado... Es brutal la diferencia que marcas con el resto, en general. Siempre has preguntado, me has dado tu opinión de forma directa, clara y sincera, y nunca te has callado algo que no te parezca bien, ni por complacer.
Y recuerdo muchas cosas, muchísimas, que de ser de otra manera no habría sido capaz. Recuerdo emociones, sentimientos, pensamientos e incluso palabras textuales. Y hay algunas cosas que espero que no se me olviden jamás. Como la cara que pusiste la primera vez que te dije "te quiero", u otras tantas primeras veces. Ni cómo te sonrojas cuando te digo lo precioso que eres. Tampoco tu forma de hacerte el ofendido para que te reclame y busque tu perdón como una niña pequeña.
A día de hoy y aunque no debería, me sorprende lo maduro que eres a veces y lo niño que puedes ser otras. Y sobre todo, me sorprende lo bien que lo sabes gestionar. Aunque no seas muy de mente fría, menos para las venganzas y los rencores, en realidad sabes siempre qué hacer para mantenerte a salvo con el menor número de consecuencias, siempre. Eres un hombre de recursos.
Y lo mejor de todo, aunque me faltan muchísimas cosas que mencionar, es que tengo el orgullo y el honor de poder decir que soy tu pareja, que tengo planes de futuro contigo y que de no ser así no sería la misma. Obviamente podría seguir mi camino, podría vivir mi vida de todos modos, está claro... Pero no podría hacerlo de la misma forma. No te tendría de pepito grillo en mi cabeza, animándome a ser yo una y otra vez, hasta cuando me gustaría fingir ser otra persona y hacer cosas que no haría. Eres el ying de mi yang. Y mira que siendo tú es difícil.
Tuya, desde el minuto 0 y sin saberlo, desde la primera vez que me miraste sorprendido y casi gritando, diciendo "¿te gusta el flamenco en serio?".
No quiero dejar de sorprenderte nunca.
Te amo.
29.
No hay comentarios:
Publicar un comentario