Me molesta la ropa, los sueños, el alma. Me molestan los años, la lluvia, el calor.
En días como hoy, me molesto.
Hay días en los que quiero ser una espectadora de mi propia vida, verlo desde fuera como si viera un programa de televisión. Quiero sentirme libre de mí misma, que me deje en paz.
Porque llega a agobiarme lo pesada que me soy, lo mucho que me insisto y el daño que me llego a hacer. Porque nunca quiero ver la realidad, y estos días menos, porque me presiono y me obligo a nada, pero me siento forzada a todo. Porque no quiero ni respirar, lo juro, hasta eso me supone esfuerzo.
Sólo quiero quedarme sentada mirándome de frente como si nada ni nadie más pudiera verme o tratar conmigo. Como si por un día yo no existiera.
Pero sigo.
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