Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

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lunes, 24 de febrero de 2020

Apnea

Estoy en la bañera, rodeada de agua, silencio y el sonido de un piano que ya no sé si está en el aire o en mi mente.

Estoy sola. Literalmente, en el mundo solamente existo yo. Me sumerjo en el agua hasta los oídos y miro al techo. 

De pronto
un pensamiento me cruza la mente, fugaz y desapercibido, pero me deja una sensación extraña en las manos. Las saco del agua y las vuelvo a meter muy despacio, sintiendo a cada gota acoger mi mano de nuevo. 

Hago lo mismo con los pies, y noto que no me hace cosquillas. Me incorporo, saco el pie derecho del agua, cojo algo de jabón, me lo lleno de espuma y trato de pasar fuerte mis dedos a lo largo de mi planta del pie. No siento nada.

Hago lo mismo con el izquierdo.

Bajo el pie al agua otra vez y trato de hacerme una bolita. Mi cara queda a 2 centímetros de la superficie del agua que cubre mi bañera y mi cuerpo. Y de nuevo ese pensamiento fugaz en mi mente.



¿Qué se sentirá si me sumerjo en el agua hasta perder el conocimiento por completo?

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