Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

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viernes, 4 de diciembre de 2020

Haz lo que yo haga.

A la gente se le sigue llenando la boca de haz lo que yo diga y no lo que yo haga. Estoy un poco cansada de consumir contenido en Internet que me dice lo que tengo que hacer pero no me muestra cómo lo hacen otras personas.

En general, se llena todo de frases motivadoras y desmotivadoras, imágenes que informan y desinforman al mismo tiempo, nada queda claro en la red y a casi nadie le preocupa que esto pase. 

Estoy cansada de ver y escuchar a mi alrededor gente que está igual que estaba hace un año o dos, solo que se han conseguido disfrazar para ocultar la mierda que les sale por los poros. Gente que no evoluciona en prácticamente ningún ámbito, que se mueve por puros intereses personales y egoístas y que son un modelo a seguir, pero mal. Y no es que lo esté juzgando.

Desde que nacemos aprendemos por imitación, y en algún momento de la vida esto se nos olvida. Vamos copiando comportamientos que vemos, y se tiene mucho cuidado con lo que se le enseña o malenseña a una criaturita cuando son peques. Luego, cuando ya tienen edad de mirar videos de YouTube, nos da igual lo que puedan aprender por su cuenta, dejándolo todo en manos de una institución que decide lo que sí y lo que no debe aprender esa criaturita.

Y cuando empieza a decir palabras malsonantes le echamos la culpa a los compis del cole. Cuando pega como reacción de defensa, "está aprendiendo". Cuando contesta mal a sus propios padres, "con el tiempo se dará cuenta de cuál es su sitio". No somos capaces de mirarnos un poco introspectivamente y dedicar algo de tiempo a tratar de entender por qué la gente de nuestro alrededor se comporta como lo hace.

Ahora mismo estoy hablando del contenido en Internet, porque vida social tengo entra poca y nula. Normalmente esto siempre ha sido así, ahora con el Covid-19 rondándonos más aún, aunque no es excusa. No me suele gustar juntarme con gente en la calle porque no soy afín a esas personas ni al 50%, no logro encontrar un círculo con el que pueda más o menos encajar. Siempre me he parecido demasiado honesta para cómo está construida la sociedad.

Solo me gustaría que por un día la gente se quitara los disfraces y las máscaras y fuesen ellas mismas sin fingir ni amabilidad, ni simpatía, nada. Que nadie pudiera juzgar el comportamiento de nadie, ningún "uy mira, cómo se atreve a...". Que los niños que aprenden de los padres a tratar con los demás a base de insultos, también lo hagan así con su propia familia. Que los padres que están acostumbrados a que les dé igual lo que sus hijos vean, sepan lo que ven y lo vean también para entender. Para ponernos en la piel de la cuarta pared. Para hablar con la propia sociedad.


La vida no es YouTube.

La vida no es Twitch.

La vida no es Instagram.

La vida ni siquiera es WhatsApp.


La vida es vida y no vuelve, y da igual todo el esfuerzo que pongas en decirle a los demás lo que hacer, porque lo que importa es el esfuerzo que pongas en lo que haces tú. Es lo que nos llevamos.

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