No quiero un propósito de año, quiero un propósito de vida.
Hay cosas que con el tiempo se van viendo, y vas viendo lo que la gente va demostrando con sus actos. Este año yo he visto, observado, vivido y aprendido muchísimas cosas. De todas ellas, saco la conclusión de que somos seres que necesitamos sentirnos útiles frente a otras personas para ser felices.
Es inevitable dedicar esto a la persona que más me ha demostrado, la que más presente ha estado en este año sobre todo, y la que más he querido, quiero y querré durante muchísimo tiempo, quizá toda mi vida.
Está claro que las cosas no siempre van bien, pero me gusta pensar que todo empezó sin esperárselo y está siendo tan perfecto. La mayor parte de mi felicidad consiste en tener a mi lado a una persona que me entiende, me cuida y me quiere, que se preocupa por mi cuando estoy bien y cuando estoy mal, que hace lo imposible por verme sonreír y porque esté cómoda. Una persona con la que comparto muchas cosas, y nos complementamos mutuamente en otras. Él, con quien tengo prácticamente una semiconvivencia, pienso que es el único pilar que me puede mantener en pie.
Le quiero y por mi, quiero pasar el resto de mi vida con él. No es un propósito de año nuevo, es un propósito de vida. Gracias por estar ahí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario