Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

Visitas

lunes, 31 de diciembre de 2012

Vidas.

No quiero un propósito de año, quiero un propósito de vida.

Hay cosas que con el tiempo se van viendo, y vas viendo lo que la gente va demostrando con sus actos. Este año yo he visto, observado, vivido y aprendido muchísimas cosas. De todas ellas, saco la conclusión de que somos seres que necesitamos sentirnos útiles frente a otras personas para ser felices.


Es inevitable dedicar esto a la persona que más me ha demostrado, la que más presente ha estado en este año sobre todo, y la que más he querido, quiero y querré durante muchísimo tiempo, quizá toda mi vida.
Está claro que las cosas no siempre van bien, pero me gusta pensar que todo empezó sin esperárselo y está siendo tan perfecto. La mayor parte de mi felicidad consiste en tener a mi lado a una persona que me entiende, me cuida y me quiere, que se preocupa por mi cuando estoy bien y cuando estoy mal, que hace lo imposible por verme sonreír y porque esté cómoda. Una persona con la que comparto muchas cosas, y nos complementamos mutuamente en otras. Él, con quien tengo prácticamente una semiconvivencia, pienso que es el único pilar que me puede mantener en pie.

Le quiero y por mi, quiero pasar el resto de mi vida con él. No es un propósito de año nuevo, es un propósito de vida. Gracias por estar ahí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario