He vuelto a ese lugar, ese sitio que nos daba tanto miedo que la gente viera, donde he vivido cosas que considero que no voy a volver a vivir con nadie. Es algo tan grande, tan increíble, que me cuesta aún asimilar que ya hemos pasado de ese nivel, de esa fase. Y es cuando me doy cuenta de lo que te quise y lo que te quiero, que lo que me ha pasado contigo no me ha pasado con nadie. Y con el frío que me espabila pienso que no lo cambio por nada, es más, podría decir que extraño muchas costumbres que teníamos al venir aquí. El énfasis con el que pasaban las cosas cuando nos veíamos sólo lo ha habido aquí. Retroceder unos meses atrás para saber de donde vengo y qué es lo que quiero. Me acuerdo de que la gente que apenas me conocía me preguntaba "¿Pero tú saldrías con él de manera formal?". Y lo sorprendente es que yo decía que sí, sin dudar apenas. Y ahora ya no cambio las noches en tu cama abrazados sin más. Que te quiero y que hay días como hoy en los que sólo me apetece venir aquí y recordarnos. Y aquí estoy, esperando a que pase algo... O esperando sin más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario