Pueden pasar tantas cosas en tan poco tiempo que nunca puedes saber lo que va a pasar ni siquiera de un momento a otro. También puede ser bueno, pero en su mayor parte suele ser malo ya que al hacer planes de futuro se crean unas expectativas (falsas, por supuesto) y una quisquillosa sensación de ambición que tiende a desaparecer de maneras increíbles. Y cuando ocurre algo así, puede crearse una intriga y unas ganas de seguir "descubriendo" la historia del día a día desde que todo empezó que dan fuerza suficiente como para aguantar. Cierto es que también provocan noches de insomnio, falta de apetito, rayadas de cabeza a niveles sobrehumanos... Pero como todo, hay cosas que requieren un esfuerzo mayor a muchos otros, y que a veces (y solo a veces) es más gratificante que éstos. Cuesta lo suyo, sí, pero son cosas que en la vida es muy muy difícil olvidar.
Y cada uno tiene su deseo particular, sus ganas y ambición personales. Nada ni nadie puede quitarte esa ambición salvo la misma ambición. La sensación de decepción o de haber fallado, en éste ámbito, sólo puede provocarlas la misma ambición, el mismo deseo. La misma razón que te hace sonreír puede hacerte desear la muerte. El único detalle es saber escoger la forma en la que sufrir en las épocas de baches y caídas.
Para mi, ese deseo es capaz de pensar y actuar, tiene nombre y apellidos, rostro y mentalidad particulares y únicas. Ese deseo también es compatible con otras pequeñas ambiciones que hacen de mi día a día algo un pelín más interesante que antes de todo esto. Ese deseo es simplemente continuar algo a medio hacer, a medio construir. Y no digo terminar, no, digo continuar. Algunos sólo necesitamos unas palabras acompañados de unos actos que nos hagan luchar por lo que realmente queremos para nosotros. Nos ayudan a ser egoístas y a veces es hasta necesario, siempre que sea compatible con los que comparten tu rutina.
La conclusión es que la "misión" de todo el mundo en esta vida es encontrar su pequeño deseo, su ambición, la razón por la que luchar. Puede llevar su tiempo, pero algo que me ha quedado claro es que merece la pena.
Y si queréis que os diga algo, yo ya tengo mi deseo. Mi pequeño gran deseo.
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