La clave que me ha llevado hasta aquí y a ser quien hoy soy es que nunca debo buscar más de lo que sé que puedo buscar, sin embargo si puedo luchar y reclamar más de lo que en realidad debería. No conozco los límites que hasta hace unos meses (o incluso un año ya) para mi eran infranqueables, sino que he aprendido a controlar lo que antes no podía y eso me satisface.
También he sido capaz de asimilar actos, situaciones y palabras sin salirme de contexto y sin darle yo mi enfoque personal, sino que lo analicé todo de manera objetiva y sin ningún miedo a equivocarme. No me impliqué en lo que no debía y esperé a que se me diera el turno para poder opinar y aconsejar si era necesario.
Todo lo que me pasa lo recuerdo aunque sea de manera vaga, y todo lo que me pasa con una persona concreta lo recuerdo cada vez que veo a esa persona (vagamente, claro). Y es por eso que "odio" que me pregunten cosas obvias que pueden verse de lejos, ya que soy una persona de lo más expresiva.
También me gusta sentir que hay alguien que da lo mínimo por mi, a todos nos gusta sentirnos queridos y muchas veces soy yo misma quien rechazo ese sentimiento de cariño mutuo, sólo por el hecho de creer que no es sincero sino que se hace por cumplir, por puro compromiso. No siempre es así, claro, pero pocas cosas hay que se puedan comparar con algo sincero de verdad, como es, por ejemplo, el cariño de una madre.
Sin embargo he encontrado algo similar al cariño de una madre lo cual temo mucho más que pueda perderlo ya que no me une a ello de manera natural, por sangre, sino que es algo que ha surgido con el tiempo y que cuesta muchísimo mantener. Me consuela saber que si aún se mantiene es porque ninguna de las dos partes ha dejado que caiga, y eso es bueno (aunque no sé hasta que punto) y me da cierta seguridad. Aún con eso, me siento como una niña pequeña cuando pierde su juguete favorito, y tengo la sensación de que si perdiera ese sentimiento tan comparable con el amor de una madre en cuanto a sinceridad, lloraría y lloraría hasta que ya no pudiera más, y no quiero que eso ocurra... Ni a mi ni a nadie.
Por eso cada vez que me preguntas "¿me quieres?" me quedo callada y no soy capaz de contestar...
¿Cómo no voy a quererte, si llevas siendo lo único en lo que soy capaz de pensar desde hace más de un año? ¿Cómo no voy a quererte si sólo quiero pasar contigo mis findes, da igual el plan y el tiempo que haga fuera? ¿Cómo coño no voy a quererte si eres quien me ha hecho sentir querida, una de las pocas personas que me ha valorado tal como soy y que me ha aceptado con todos mis defectos? ¿De verdad me preguntas si te quiero, después de todo lo que he sido capaz de aguantar sólo por verte sonreír?
Daría lo que fuera por una sonrisa de las tuyas, esas de medio lado que sólo he visto cuando has estado a solas conmigo... Ni todas las pizzas del mundo ni todas las galletas de chocolate del universo me parecen demasiado si a cambio veo esa sonrisa por la mañana...
No hay comentarios:
Publicar un comentario