Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

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martes, 1 de octubre de 2013

Tiempo.

El tiempo es el único y absoluto dueño de todas las decisiones que he tomado en toda mi vida, incluso de las que ni siquiera quise o pude decidir. Algo que siempre he asumido sin querer intentar entenderlo es que quiera o no el tiempo es quien lleva mi vida en sus manos, yo no soy capaz de controlar todo lo que me rodea como si fuese mío de veras. Partiendo de ahí, me ha quedado bastante claro que a veces las decisiones no son las que yo querría, pero son las que más probabilidad de hacerme bien tienen, aunque sea solamente a largo plazo. Estoy orgullosa de estar donde estoy a pesar de todo lo malo, y con todo lo bueno, sigue siendo todo trabajo costoso de tiempo, paciencia, ganas y voluntad.
Me gusta hacer las cosas bien aunque salgan mal, me gustan los retos y conseguir mantenerme a flote sin agua... Y es difícil, pero es lo que hay. Sólo hay que aprender a estar estable sin perder la cabeza, mantener los pies clavadísimos en el suelo sin dejar de mirar hacia el cielo. 
Mi propuesta es actuar por razones sin dejar las emociones a un lado, controlar mi humor cuando sea necesario para seguir, ser capaz de volver a ser fría en los malos momentos como era antes, no dejarme calentar la cabeza por mis propios pensamientos y mis paranoias... Yo hubo una vez que fui así, no puede ser muy complicado volver a sentirlo, ¿no? Por mucho tiempo que haya pasado, tengo la memoria suficiente para recordar cómo conseguí mantenerme en pie después de todo y tanto, no era tan simple y lo sé pero las experiencias servirán de algo, o eso es lo que realmente espero, porque si no, dudo muchísimo de mis fuerzas......

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