Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

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jueves, 26 de diciembre de 2013

¿NAVIDAD? Los cojones...

Como todo el mundo lo hace me he visto en la obligación por culpa de la presión de grupo de escribir un testamen de lo que considero que debería mencionar:

LA ÉPOCA NAVIDEÑA, ESE GRAN DESCONOCIDO.

La navidad es un acto por lo general religioso, que todo el mundo adora por lo bonito que es todo. Las luces de navidad de Madrid (made in Corte Ingles o similares), los puestecitos de la plaza mayor (mercadillo de toda la vida), lo rico que sabe el bocata de calamares (como cualquier otro día a quien le guste), etc. 
¡Me parece genial que todo se tome con felicidad y alegría! De hecho, hasta este 24 de Diciembre yo también me lo tomaba así. No tan religiosamente, pero sí que era un día para pasarlo con la familia a la que llevas un año sin ver, como poco. Con primos, tíos, abuelos...
Pues bien, este año me ha parecido el año más hipócrita de todos, tanto religiosamente (lo cual empieza ya a quedarse un poco fuera de lugar, nadie se lo traga) como familiarmente. No me siento a gusto con mi familia porque ya no son lo que eran. Antes jugaba con mis primos y hacía bromas con mis tíos... Ahora mis primos tienen ventitantos años y trabajan incluso el día de nochebuena hasta tarde, mis tíos se están quedando ya un poco demasiado adultos, .y nada que añadir acerca de mis abuelos, los pobres no tienen culpa de nada.

Aún así, insisto. 
No me han parecido malas por el hecho de que ya no juego o que no hay tantas bromas, sino porque hay ciertos comentarios fuera de lugar por los que más de uno algún día se llevará una patada en la boca por no decir más. No me suele pasar, pero si un día me pillas cruzada y sueltas algo malamente, te salto. Y si no lo hago es porque respeto a la gente de alrededor, no a ti. Por eso me parecen más falsas que nunca estas navidades, ninguno ha estado en su sitio y el espíritu que a mi me hizo feliz ahora ya no existe, y no porque yo haya crecido sino porque ya no hay tantas ganas ni ilusión por parte de nadie...

Luego está el rollo salir de fiesta después de la cena (y antes). Se basa en salir con unas cuantas personas más (vale 1 más, no hace falta mucho), comprar una botella de alcohol y beber hasta vomitar (no en todos los casos, es una expresión) y volver a la mañana. Pues a mi, señores, eso no me llena en absoluto. Y prácticamente toda mi generación sólo sabe hacer eso.

El año que viene no vengáis a por mí, gracias.

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