Os voy a hacer un pequeño resumen de lo que ha sido mi 2013, porque a mi me da la gana hacerlo, y si no queréis enteraros basta con que dejéis de leer aquí.
Mi 2013 empezó siendo un año un poco raro. No sabía exactamente cómo estaba funcionando mi vida y en realidad parecía que no me correspondía nada de lo que me estaba pasando y de lo que estaba haciendo. Lo bueno buenísimo que saqué de aquello es que me rodeé de muchísima gente, todos diferentes y de nuevos entornos. Eso sólo me sirvió realmente para una cosa: Reafirmarme en mi pensamiento de que la gente es idiota.
Después con el paso del tiempo fui haciendo como siempre, me fui quedando con lo mejor de cada situación y fui avanzando sin hacerme demasiada pupa por nadie. Todo esto, tengo que decir que posiblemente no habría sido capaz de hacerlo sin tener a mi lado personas que ya aparecieron con antelación al comienzo del año y que por suerte algunas siguen aquí y por suerte también, otras se fueron.
La verdad es que nunca saco mucho de nada, no me gusta hacer hueco a cosas que no sé si van a merecer la pena o no. Y eso también (por desgracia) lo he aprendido durante el 2013.
Según avanzaba el año me di cuenta inconscientemente de que iba a ser un año exactamente igual al anterior, que porque cambie un número por llevar una cuenta no quiere decir que las situaciones personales vayan a ser diferentes.
Una cosa que me da mucha rabia son los propósitos de año. Yo tengo cosas de esas que a la gente le gusta llamar propósitos. Pero no los llamo así porque suena feo, lo llamo "proyectos", y si le doy ese nombre es porque es algo que sé que tengo que hacer si no quiero sentirme culpable. Es algo que empieza en el día 0 y termina cuando tú consideras que debe terminar. La gente que he conocido y que se ha propuesto unos propósitos de año nuevo, no han logrado ninguno de éstos... Es asco puro.
Cosas malas he pasado muchas, y sinceramente en realidad el hecho de haber pasado el año sin la compañía de mis abuelos maternos me ha abierto mucho los ojos en otros aspectos que no quiero señalar por ahora, y me ha hecho crecer y valorar cosas que antes no eran tan relevantes para mi ahora.
Durante todo este año he cambiado muchas veces de pensar y me ha dado por vivir diferentes modos de vida, probando unos y otros para ver cuál me convencía más, y de momento no he llegado a ninguna conclusión. Lo único que saco en claro es que si quieres vivir bien, vive tú, que no vivan otros por ti.
Respecto a la gente que me rodea, me quedo con los 4 que sé que están si les llamo, sea para las buenas o para las malas.
Y con esto me despido, siendo consciente de que una cifra no cambia nada, sólo lo podría cambiar nuestra propia mentalidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario