Me siento terriblemente culpable de no haber escrito nada desde que acabó el año, tanto en mis proyectos personales como aquí, en el blog.
Tengo una cosa que explicar, especialmente a una persona en concreto que ya sabrá quien es, y lo explico porque a mí me da la gana y no porque nadie me pida explicaciones.
Hace tiempo, bastante además, un muy amigo mio comenzó a hablar por las redes sociales con una persona. Tiempo después de que empezasen a hablar (poquito), ésta persona empezó a adoptar los hábitos de mencionar alguna que otra vez una especie de tradición que teníamos mi amigo y yo, lo cual yo acepté al principio, pero según pasaba el tiempo me iba pareciendo más fuera de lugar. Más tarde, surgió el amor y salió una bonita relación. Dicha relación era a distancia con unos cuantos kms de por medio, y mi amigo no era muy dado por aquel entonces a utilizar las utilidades de mensajería instantánea famosas que ahora están tan de moda, salvando Skype y en algún momento Line. Esto dio lugar a que mi amigo empezase a querer hablar más con su pareja que con cualquier otra persona, cosa que me parecía completamente normal. Comencé también a ver ciertas empalagosidades que no eran propias de mi amigo, por lo tanto me empecé a asustar un poco porque por desgracia conocía o creía conocer demasiado a mi amigo y sabía que eso no era lo mejor que podía hacer, pero me callé porque no soy nadie para amargarle la vida a cualquier otro y creía que mi amigo también se merecía su trocito de cielo, aunque luego se diese cuenta de que en realidad no estaba tan dulce como en sus expectativas. Al ver tanta cursilada por parte de ambos decidí que no quería volver a ver nada de eso porque me parecía demasiado peligroso para mi amigo, sabía que no iba a ser capaz de dejar su vida (lo que me parecía que estaba intentando hacer) para mantener el amor de otra vida. Así fue como quise no volver a saber de mi amigo en un tiempecito.
En efecto, un tiempecito después empecé a ver movidas suyas (si, me metía en algún perfil que otro suyo de alguna red social para cotillear, soy una maruja) y ver que no estaba bien, así que me supuse que se había acabado todo y que no contentxs con ello estaban empezando a echar mierda como suele ocurrir en toda relación, sobre todo a distancia. Poco a poco me empecé a interesar por él, preguntando y hablando más a menudo con mi amigo. Me parecía que funcionaba y me empezó a comentar más cositas que le preocupaban, además de retomar nuestra querida tradición que en el fondo al principio a mi me hacía un poquito de daño, al recordar por qué había querido yo abandonar esa tradición.
En realidad, lo que a mí me ocurrió no fueron celos, fue en parte impotencia de saber que mi amigo era como es, y que no estaba segura de que fuese capaz de ceder el tiempo que utiliza en sí para otra persona, ya que bastante le costaba cedérselo a sus amigos una tarde (aunque parezca que no). Lamento decir que tenía parte de razón, ahora que conozco los motivos reales. Me alegro por otra parte de que poco a poco la caída vaya siendo menos caída, pese a que todo lo que le está sucediendo a mi amigo ahora sea un poquito peligroso para él, y las cosas no estén saliendo como de verdad tendrían que salir.
Ahora sólo quiero decirle que le quiero, y que aunque haga tonterías de este calibre voy a seguir aquí aunque no le siga en twitter ni le hable por skype, que si necesita lo que sea (ya sea encubrir un asesinato o escoger qué gato regalarme) puede contar conmigo. También quiero aconsejarle, porque nunca mandaré en su vida ni quiero, que la próxima vez que decida hacer una locura de éste estilo procure mantener el contacto con los amigos que quieren estar con él, que aunque sea poquito, le queremos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario