Y lo necesario a veces no es abandonar, sino descansar cuerpo y mente. No somos máquinas ni mucho menos y gracias a eso sigo aquí. No todo es lo bonito, lo malo también tiene que suceder... Lo bello de eso es estar ahí para hablar y para escuchar también, para dejar que tu cuerpo sienta lo que tenga que sentir y después de haberse dejado hacer, pensar en todo lo que aporta, en todo lo que te ha gustado sentir.
No te rindas nunca, por muy difíciles que sean las cosas. Y no con otra persona o por otros motivos que no seas tú, sino todo lo contrario. La persona más importante de tu vida eres tú, que eres quien la vive y gracias a ti significa algo realmente. Cada uno de da un uso a su vida, pero se lo da uno mismo, no cualquier otro/a.
Vive, sin miedo, sin penas, sin tener que pensarte dos o tres veces para que te va a servir en el futuro lo que estás haciendo ahora, sino vivir como si realmente mañana no fueses a existir. Que al final del camino, termine como termine, no tengas que arrepentirte de absolutamente nada, como si tu vida hubiera sido perfecta de la cabeza a los pies.
Porque en realidad, tu vida es perfecta incluso cuando discutes, cuando hablas a voces, cuando lloras y cuando sonríes de igual manera...
Tu vida es perfecta cuando es de verdad tuya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario