Adoro leer. Mucho más que escribir.
Pero no adoro leer y ya. Adoro leer mientras escucho música. No prestar atención a la melodía y concentrarme en las palabras que estoy leyendo. Eso hace que cada fragmento de libro se relacione de manera directa con una canción o un fragmento de ésta. Adoro leer un pasaje romántico con una canción que habla de destruir, o un pasaje triste con la canción de Pharrell Williams 'Happy'. Me encanta salirme de lo establecido de vez en cuando, encajando canciones que no pegan ni con cola con ciertos personajes o historias.
Pero no sólo me gusta leer con música por eso, no. Me gusta leer con música porque, tanto el libro que lea, como la canción que escuche son algo fijo, que no es cambiante. Eso que me puedan hacer sentir tanto uno como otro por separado, o en conjunto, no va a cambiar aunque pase el tiempo, a menos que sustituya yo misma la emoción al volver a leer el libro o escuchar la canción.
Sin embargo, odio cuando hay canciones que me recuerdan a hechos pasados de mi vida o a personas que ya no están conmigo, ya sea por problemas internos o por la intervención de la propia Muerte. Eso significa que me recuerde a todo lo que he vivido con esa persona y lo eche de menos, significa que si me hizo feliz, podría hacerme feliz en el presente también si no hubiera sido tan tonta o si hubiera cuidado más de esa persona. Y me frustra cada segundo de la canción que escuche. Por eso, procuro sustituir este tipo de recuerdos por recuerdos fijos, historias que me invente, incluso he llegado a sustituirlos por personas desconocidas que van sonriendo por la calle, que se les ve agotados tras un día de trabajo o que acarician a su perro en el parque de al lado de su casa.
Lo que sí es indudable de todo esto es que la música es nuestra memoria adicional, al igual que lo pueden ser los olores o colores, los lugares, los gestos, etc. Sin música, yo al menos, me sentiría vacía, me sentiría como si todo lo que viviera se fuese a quedar atrás, se fuera a olvidar y no podría contárselo a nadie, nadie creería mis historias... La música me ha hecho reír, me ha hecho llorar (mucho) y me ha hecho pensar. Me gusta enseñarle a mi gente la música que escucho y contarle lo que me hace sentir, a lo que me recuerda y demás. Y me gusta que me lo cuenten a mí.
Además de la música, yo soy incapaz de vivir sin libros. Si pudiera, me haría una biblioteca sólo con libros que me haya leído, y mi objetivo sería llenar esa habitación de libros.Y creo que lo conseguiría. Para mi un libro es como viajar, es huir de la realidad sin dejar de estar presente, es vivir mil vidas en una y sentir mil cosas distintas en cada página. Mantenerme ocupada leyendo un libro es para mi mantener el contacto conmigo misma. Leer me aporta serenidad y estabilidad
Me gustaría poder leer mi vida en un libro cuando sea anciana, sentada en una butaca con la lamparita de mesa encendida y la lluvia chocando contra la ventana. Me encantaría.
Leer es mi vida. Con banda sonora incluida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario