Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

Visitas

miércoles, 14 de octubre de 2015

Creo que me sobraba.

Llamadme ingenua por todo este tiempo, pero no puedo más.

Como buena ingenua, he aguantado de todo sin preguntas, he callado detalles que a la mínima me salpicaban a mí desde fuera. Y ya me he cansado.



Estoy harta de que por haber pasado x experiencias en la vida, ésta tenga que ser un drama o una auténtica alegría. Habrá días que me apetezca estar súper feliz, y otros días como hoy que estoy hecha una mierda por todo. Y como una buena amiga dice, no se puede ser siempre fuerte. A veces también hay que dejarse llevar y derrumbarse, porque así es como se puede verdaderamente construir de nuevo algo sólido.

El hecho de que en mi teléfono hayan desaparecido sin previo aviso todas las fotos y la música que tenía guardados, ha sido un favorazo enorme de parte de mi querida tecnología. No puedo decir que no mirara las fotos de vez en cuando, dándome lástima todo lo que ha pasado. Pero igualmente digo, no se puede vivir en un recuerdo del que ni siquiera estoy segura que fue 100% real o cada uno lo ve de una forma diferente. Si me quedo con eso, claro que lo voy a echar de menos, porque es la parte bonita. El problema es que la realidad es muy, pero muy diferente. Ahora no están las mismas personas y yo no soy la misma tampoco, ni siento las mismas cosas que sentía hace un par de meses.

Aun así, bajo esta diferencia yo he seguido haciendo la poca vida que tengo, hasta que en estos días he acabado por completo con ello. No he tenido tantos vaivenes de sentimientos, emociones y pensamientos en mi vida, ni con las peores reglas.

No recordaba que fuera tan duro querer conseguir algo que también depende de otra/s persona/s y no atreverse ni a preguntar por si la otra parte pasa del tema.
Y tampoco me recordaba a mi tan cobarde. He llegado a la conclusión de que me voy a quedar con las ganas por imbécil, por intentar no parecer lo que parezco (y casi soy) y por hacer las cosas "mejor". Pero bueno, qué más da otro fracaso más en mi día a día. Mientras siempre salga alguien ganando, aunque sea a mi costa...

Y es que sí, por qué no decirlo. Me siento una pagafantas con bastantes cosas, soy la que siempre accede porque no me cuesta ayudar a los míos, pero después no recibo nada de lo que me gustaría (también es que tampoco lo pido, pero muchas veces los demás tampoco me lo piden a mí, sino que yo por lógica tomo su palabra como una petición). OJO, esto no quiere decir que me esté quejando de que doy para recibir y no recibo, sino de que luego cuando sea el momento de reconocer que yo estuve ahí, un mínimo de mención tampoco está de más.

Quizá yo pueda parecer una chica extrovertida, animada y tal porque hay veces que me convenzo de que lo soy y sale mi yo guay. Pero por lo general soy una persona demasiado tímida, demasiado 'gris', y me cuesta la vida relacionarme o entrar en el juego de hablar en grupo, por ejemplo, o sacar la picardía a pasear. Quizá antes sí fuese así, pero he perdido las costumbres y la práctica. Un poco de reconocimiento de vez en cuando es lo mejor que me pueden hacer, en cuanto a relaciones sociales.

Y respecto a todo lo demás, sí, me voy a rendir, y me voy a rendir antes de haber empezado. Como he dicho antes, soy una cobarde.

Pero ya me da igual. No gano nada siendo una valiente, sólo cargas y más cargas. Físicas y mentales.

No he llorado todo lo que tenía que llorar. De hecho, no he llorado. Me he centrado en reír y en seguir, en contar las cosas como si la historia no fuera conmigo, quedando fuera de todo lo que yo misma contaba. Protegiéndome de lo que ya he vivido otras veces. Sólo me quedan las mentiras y las intenciones de ir a hacer daño para que sean todas exactamente iguales. Y vamos por el buen camino. 
Desde luego no pienso perder los papeles. Estoy centrada en otras cosas y me va muy bien estar a eso, aunque no me vaya a merecer la pena nada de lo que estoy haciendo. Sé que es gastar esfuerzos a lo tonto en cosas que no van a llegar nunca. Pero algo tenía que hacer.
No he llorado todavía, ni una sola lágrima. Me da mucho miedo el día que explote y no pueda más con todo, ni conmigo misma siquiera. El día que me meta en la cama y no quiera salir en 3 semanas como mínimo. Porque paso de tener que escuchar comentarios que van a tocar donde duele, donde sabes que puedes meter el dedo hasta el fondo para que escueza. No quiero aguantar más miradas, más "y entonces con eso.. que paso?". Me he cansado de que todo sea un juego, de que la hipocresía este sieeeeempre presente, en todo. De que no sepamos decirnos las verdades desde el principio tengamos la relación que tengamos o sea la situación que sea. Si vas a terminar diciéndola igual porque alguien va a saberlo y lo va a decir, al menos empieza diciéndolo tú y así después no nos llevamos sorpresas.

Pero a mí, que no me salpique, y todos y todas felices y contentas.

Hasta otra. O hasta nunca.







No hay comentarios:

Publicar un comentario