Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

Visitas

miércoles, 11 de noviembre de 2015

No hay palabras para esto.

GRACIAS.

Gracias por aparecer en mi vida, por presentarte sin avisar y ponerlo todo patas arriba. Gracias por sacarme una sonrisa con tus tonterías y tus seriedades, por saber cómo hacerme reír, por querer que me sienta bien. Gracias por quedarte conmigo aquella noche de sábado mientras volvía a casa tarde, aguantándome y cuidándome incluso mientras me miccionaba mucho y tenía hambre. Gracias por querer quedarte este tiempo, gracias por las caminatas por Madrid aun cuando te duele el tobillo, por ir de tu mano a todas partes y cogerla tan fuerte que parece que se van a fundir de un momento a otro. No voy a irme, y gracias por no irte tú. Gracias por abrazarme fuerte, por las caricias con el frío de tus dedos en mi espalda. Gracias por ser tú, y por dejarme ser contigo.

Quién me iba a decir a mi que iba a terminar dedicándote estas palabras a ti, al mejor amigo de alguien que para mí siempre será especial y ahora más todavía. Quien me iba a decir que serías tú la persona que me hace sonreír por las mañanas y calmarme por las noches antes de dormir. Y quién me iba a decir que me iba a gustar tanto que fueras tú.

Llegaste en el momento justo, entraste en mi vida casi sin preguntar y ahora todo eres tú. 
No quiero pensar en nada que no seas tú, que me das la vida a diario sin pedirme nada a cambio, que me sacas sonrisas en los momentos menos pensados y haces que me sienta bien cuando estoy de bajoncillo. No quiero que dejes de animarme nunca, que estés siempre apoyándome igual que te apoyaré yo con todo tu mundo. Porque quiero formar parte de tu mundo, y quiero que lo tengas claro.

Y es que cada vez que lo pienso lo creo más firmemente, quiero estar en tu vida y que tú estés en la mía. Porque parece que soy una niña chica con zapatos nuevos, cada vez que te veo estoy tan nerviosa como aquel día en la estación de Sol, en nuestro sitio de siempre. No quiero que eso se pierda, quiero seguir poniéndome nerviosa al verte, seguir teniendo ganas de que llegue el finde para abrazarte y sentirte más cerca de lo que me haces sentirte a diario. No puedo dejar de pensar en tu calma, en lo mucho que me relaja pasar tiempo contigo, en lo mucho que me gusta que me ilustres mientras hago fotos al Templo de Debod.

Que me encantas. Y ya.

No hay comentarios:

Publicar un comentario