Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

Visitas

lunes, 30 de noviembre de 2015

No soy una buena persona.

Ojalá fuese más fácil entenderme. Ojalá todo fuera fácil.

No sé por qué, cada dos semanas buenas tengo una mala. Pero mala, malísima. No me reconozco, no entiendo por qué actúo así y no sé qué narices se me pasa por la mente. No entiendo nada de lo que está pasando, y aunque culpe a mi querida amiga la menstruación, hay cosas que no tienen excusa. Hay cosas que por mucho que diga que no suele ser así, forman parte de mí, no puedo evitarlo. Me gustaría reconocer algunas de esas cosas cuando aparecen para saber qué decir o cómo reaccionar ante ellas, y no parecer gilipollas como parezco algunas veces.


Soy incapaz de decir lo que siento, y soy incapaz por completo de mantener un pensamiento o mi palabra el suficiente tiempo como para que tome consistencia, y eso no es bueno. Porque lo que hoy pienso, mañana puede desvanecerse, aunque sea la promesa más importante que haya hecho en toda mi vida. La gente cambia, los momentos también y las sensaciones se ven afectadas más de lo que pienso. A veces juro demasiado rápido y no estoy tan segura como creía cuando juré, pero tengo que apechugar con los momentos. Hoy no sé si debería seguir siendo yo, o debería callar a mi niña y seguir con la vida madura y adulta donde la gente es consecuente con sus actos. Fui yo la desencadenante de todo lo que tengo, no veo por qué no debería ser yo la última en abandonar el barco, como una buena capitana de mi maravilloso crucero, destinado a hundirse.

Siento la enorme necesidad de esconderme, de huir, de desaparecer del mundo. Siento la necesidad de olvidar todo contacto con humanos que haya tenido desde que nací, salvando a mi familia. Siento que sobro del mundo, aunque sé que alguna función tengo por aquí. Se me hace todo cuesta arriba, y es que estoy conociéndome aunque suene fatal. Soy la nueva en mi vida y estoy descubriendo partes de mi y pensamientos que ni siquiera pensé que llegaría a tener en algún momento. Y sinceramente, veo lo egoísta que soy... y no me disgusta. Es una buena forma de protegerme, de ser yo de verdad. No quiero a nadie en mi vida que no comprenda que necesito de ciertas cosas para estar bien, y no todas las personas son las apropiadas para dármelo. Por muy bonita que me pinten la vida, no siempre la quiero hecha, a veces necesito poder personalizarla yo. Necesito que me lo pongan difícil, que me hagan pensar y reflexionar. Hay cosas que puedo disimular mejor, pero no puedo evitarlas, y por mucho tiempo que pase seguirá siendo así. 

Hay personas que, por mucho tiempo que pase, seguirán siendo lo mismo para mí. Aunque se vayan lejos o no tenga contacto, seguirán siendo las mismas personas que eran antes de todo, porque si llegaste a mi vida y me marcaste, no pretendas que con el tiempo, se me olvide. 

Y tal como estoy ahora, es una reflexión importante que debería llevar escrita en la frente, para todo aquel que no sepa cómo soy.

No puedo evitar cómo soy, solo puedo intentar disimularlo. Pero en mi esencia, no soy una buena persona. Y si aún sabiéndolo, te sigue disgustando, no me vengas después pidiendo explicaciones. Yo lo avisé.

No hay comentarios:

Publicar un comentario