Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

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miércoles, 11 de noviembre de 2015

Renunciar.

Y qué si estoy inspirada por ti. Y qué si todo en mi vida está patas arriba y no me importa. Mirando a los ojos de la gente me di cuenta de que no puedes elegir en qué momento vas a encontrar lo que pasaste la vida buscando por todos los lugares y rincones. Nunca sabes cuándo te va a tocar feliz y pocxs saben vivir en la felicidad cuando les llega el momento. 

Por eso yo escogí no dejar que pasara el tiempo, para no desaprovechar las oportunidades que me puedan venir. Y menos mal.


Es verdad que no sabía que podría pasarme esto, tampoco me lo esperaba, pero... si ya ha llegado, ya está aquí y ya lo estoy viviendo, ¿por qué desaprovecharlo? No sé si está bien o mal, si estoy en lo correcto o si me estoy equivocando. Pero sólo tengo una forma de saberlo, y es viviéndolo. Conociendo todos mis límites, asegurándome de que no me dejo nada pendiente que hacer. No me importa nada, si tengo una sonrisa en la cara y los míos están bien, estoy dispuesta a asumir los riesgos. No puede ser muy difícil.

Quizá es pronto, quizá no estoy preparada, pero, ¿acaso alguien lo está alguna vez? No creo, no nacemos preparados y cada unx de nosotrxs tiene un punto flaco, tenemos una debilidad en un aspecto de la vida que o no reconocemos o aún no hemos conocido como tal. No es malo, sólo puede asustar un poco, pero no hay que temerlo. Nos ayuda a crecer como personas, nos ayuda a mejorar con los demás y ser mejores en nosotros mismos. 

Es importante tener errores. Es importante tener errores y autocrítica. Conocer esos errores y estar dispuestxs a mejorarlos o evitar repetirlos. De hecho, es posible que algunos de tus errores de hoy sean una buena decisión en un futuro. Pero si no vives, no lo sabes.

Es momento de decidir y elegir, escoger y renunciar. Sabía que tenía que pasar, aunque evitara que el momento llegase, algún día tenía que llegar y no aplazarse más. Y aunque haya llegado como un bofetón con la mano abierta, me alegro de que haya llegado justo en este momento y de la mano de las personas de las que me ha llegado. Tengo mucha suerte.

Y tengo la suerte, por supuesto, de tener un apoyo con el que no contaba y sin embargo me sorprende. Se queda y se empeña en sorprenderme, no piensa irse. No sé si me asusta o debería halagarme, pero ojalá no cambie pronto.

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