Es complicado escribir cuando no sabes qué es lo que te pasa exactamente.
Yo pensaba que estaba atascada en una situación que mi mente necesitaba resolver, pero he logrado (o hemos, no lo tengo claro todavía) resolver esa situación, y ya no hay razones para que siga sintiéndome mal, y estar como estoy.
Me duele porque no sólo me afecta a mí. No soy la única persona a la que le importo en la vida aunque
a veces me cueste aceptarlo. Tengo que reconocer que hay más gente de la que yo pensaba que se preocupa, que me pregunta (a su manera siempre) qué tal estoy, cómo me va la vida, si he conseguido lo que me proponía, etc.
No sé qué hacer para salvarme el culo a mí en esto, y evitar tener que salvarle el culo a alguien más en algún futuro no muy lejano.
Lo que más latente tengo en mi cabeza sobre esto es que es cuestión de tiempo, que no todo puede estar mal por mucho tiempo y que dentro de poco podré sentirme de nuevo libre y capaz al 100%. No quiere decir que ahora me sienta atada o incapaz, sino que lo veo de otra manera menos optimista.
Entiendo que mi vida en poco tiempo ha dado muchos cambios muy importantes, pero la vida consiste en avanzar, en crecer y en seguir, en aprender de todo lo que vives y vivir todo lo que aprendes, no dejarte nada para cuando ya no puedas hacerlo por todas las excusas que pusiste. Así que teniendo en cuenta la conciencia -y consciencia- que tengo sobre eso, me creía capaz de asumir todos esos cambios que han ido viniendo.
Como bien dijo una muy buena persona de la que tengo la suerte de disfrutar a poquitos, sabes que te va a doler. Porque cuando amas, a algo o a alguien, sabes que en algún momento te va a doler, porque vas a ser incapaz de renegar, de decir que no, de pasar de largo. Vas a tener que hacer un esfuerzo a veces casi sobrehumano para mantener ese amor que sientes. Obviamente no es algo a lo que te obligue nadie ni nada, pero lo has elegido tú y lo normal sería que lo asumieras como consecuencia de tu elección, coste de oportunidad que se llama.
De verdad, yo creía que estaba preparada para hacerlo.
Y llamo coste de oportunidad no solo a todo lo que rechacé por elegir, sino a todo lo que me podría haber pasado, bueno o malo, de no haber decidido lo que decidí. También el coste de oportunidad puede ser todo lo que me pase a raíz de la decisión que he tomado, pues nadie está exento del dolor que pueden causarte por ajenidad o desconocimiento. Y no tienes culpa, ni razones para tenerla, pero ahí va a estar.
Tocará retroceder un par de pasos en la historia para volver a caminarlos con más conocimiento y calma, valorando un poquito más lo que ha pasado y puede pasar y que se queden de verdad marcados en la historia. Aunque al final del camino solamente sea en la mía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario