Porque a veces es tan simple, que ni siquiera nosotros nos damos cuenta...

Visitas

viernes, 1 de junio de 2018

.


Echo de menos a gente de mi pasado que yo misma decidí que no quería en mi presente. Y además, al mismo tiempo me siento fatal porque pienso que a mi pareja (principalmente) le va a afectar emocionalmente. Algunas me hicieron daño y él sufrió mi llanto y estuvo para consolarme y aguantar mis desahogos, y me siento como si traicionara su confianza y su apoyo.
Por otro lado no puedo evitar decirle a la gente a la que quiero lo que me hacen sentir, y eso sé de sobra que puede dar lugar a confusión e inseguridades.
Yo sé que puede ser difícil entender mi forma de querer, de sentir. Puede ser complicado entender cómo separo los sentimientos, y cómo convivo con las emociones que me hace sentir cada persona. También entiendo que no todo el mundo puede entenderme ni estar de acuerdo conmigo, yo respeto todas las opiniones siempre que al mismo tiempo respeten las demás. Sé que mi forma de sentir se puede llamar ‘promiscuidad’, yo simplemente considero que cuido a todas las personas que me importan de una manera diferente. Todos estos pensamientos me hacen creer que en realidad yo estoy hecha para estar sola, así podría sentir libre sin tener que hacer daño a nadie necesariamente. Luego al profundizar pienso que de esta manera los demás no podrían expresarse de la misma manera que comprometiéndome con sus emociones y dándoles un punto de confianza y apoyo constante. Es algo que yo creo que nunca voy a poder saber a ciencia cierta.
Al final la vida es ensayo-error, probar a ver qué pasa. El problema es que tengo tanto temor a que salga mal que el propio temor a temer me acorrala y me paraliza.
Al final, habrá solución.
Dejar de ser yo para ser yo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario